Ángeles caídos
La polémica y el hartazgo alcanzaron a Evo y le ganaron su última batalla: reelegirse como presidente.
Momentos relevantes se viven en nuestro hemisferio, la caída de la derecha en Argentina, las protestas en un Chile rebasado por el neoliberalismo, pero también un Brasil seducido por la derecha y una Bolivia que envió al exilio a una de las figuras más influyentes de la realidad de esta parte del continente: Evo Morales.
Hace más de una década llegó al poder un hombre indígena, luchador social con una ambición clara: terminar con la explotación y el subdesarrollo que asolaban al país con mayor cantidad de habitantes indígenas de la región.
Poco a poco, las simpatías fueron desapareciendo a medida de que Morales se veía seducido por su inmortalidad, como sus ídolos, Hugo Chávez y Fidel Castro, o sus cuates, Daniel Ortega y Nicolás Maduro. (Hasta nuestro Porfirio Díaz perdió su gloria y ensució su legado por enamorarse de su perpetuidad).
Los avances económicos y sociales fueron constantes, convirtiendo a Bolivia en una de las naciones con mayor crecimiento económico de la región. Polémico siempre, cómo olvidar su alianza con Cuba y Venezuela, su denuncia constante contra Estados Unidos y naciones europeas.
La polémica y el hartazgo alcanzaron a Evo y le ganaron su última batalla: reelegirse otra vez como presidente en unas elecciones tachadas de fraude. Perpetuarse en el poder. Dejar de ser un presidente y acceder a líder vitalicio.
Evo Morales no entendió que sus hijos lograron la mayoría de edad y ya no lo necesitaban, perdió la gloria y obtuvo el exilio.
¿ASILO SÍ, ASILO NO?
México tiene una amplia tradición de aplicar una política exterior de principios, un historial que le valió un reconocimiento internacional sin precedentes. Durante la administración de Vicente Fox se “torció” esa visión y se aplicó una política exterior pragmática. Basta recordar el vergonzoso episodio de “comes y te vas” con Fidel Castro (aún me sonrojo de sólo mencionarlo).
Habría que recordar que nuestro país acuñó la Doctrina Estrada, que no otorga reconocimiento a ningún país; también, en 1962, México fue el único país que votó en la Organización de Estados Americanos (OEA) en contra de la expulsión de Cuba.
En relación con el tema en materia de otorgar el asilo político, nuestro país, históricamente, es generoso y acoge a sinnúmero de personalidades, por mencionar algunos: León Trotski, Rigoberta Menchú, el último Shah de Irán, José Martí, Luis Buñuel y Manuel Zelaya, entre otros.
Es momento de dejar de rasgarse las vestiduras encontrando “simetrías ideológicas” entre Evo Morales y Andrés Manuel López Obrador y revisar la historia de acogida que nuestra nación tiene (sin mencionar que AMLO es un romántico empedernido de las acciones heroicas del México del siglo pasado).
El debate de si se utilizó o no un avión militar —mientras nuestra administración viaja en aviones comerciales— es estéril e infructuoso. Tenemos mucho más de que ocuparnos y los bolivianos serán quienes se ocupen del futuro de la nación aymara.
