¿Aburridos de Trump?
Una mayoría en Estados Unidos considera que el país va por un mal camino.
Las elecciones en Estados Unidos la semana pasada pusieron de manifiesto que aquel show mediático que le dio el triunfo a Donald Trump en 2024 comienza a desgastarse. La ola azul se apoderó de localidades históricamente republicanas.
En Nueva York, Nueva Jersey y Virginia el voto joven, femenino y latino le pasó la factura a Donald Trump y a su partido de cara a las elecciones intermedias. Básicamente, votaron por todo lo que el presidente odia: un musulmán, un migrante, una mujer.
Más allá de analizar el éxito de las campañas de los candidatos de esos tres estados y el manejo del mundo digital, es un hecho que la gente está cansada. El electorado se agotó en, tan sólo, un año de la polarización, el estado de alarma, la búsqueda perpetua de enemigos reales e imaginarios y, sobre todo, los incumplimientos de la llegada de la “era dorada y próspera de Estados Unidos”.
Donald Trump, quien se vendió como el salvador de la patria, cuenta con aprobación que apenas llega a 40% de la población (dependiendo de la casa encuestadora). De acuerdo con CNN, la desaprobación alcanzó 63%, la cifra más alta en cualquiera de sus mandatos. La mayor parte de los encuestados considera que el país “va por mal camino”, que el presidente está “desconectado” de la realidad de los estadunidenses.
¿Viene un cambio?
Bastó que el electorado escuchara promesas de congelamiento de rentas, vivienda asequible, precio de la gasolina y el huevo para arrasar en estados que están fastidiados de las teorías de la conspiración, la ultraderecha mediática y el maltrato a los migrantes. ¿Los votos decisivos? Los latinos a quienes Trump tilda de criminales y las mujeres a las que llama “histéricas” o “mentirosas” quienes decidieron dar el poder a candidatos progresistas. Mismo efecto se refleja en las marchas No Kings.
Urge al Partido Republicano salir del laberinto donde los tiene atrapado el presidente, entre enemigos, casos judiciales y peleas internas y funcionarios que buscan migajas de aprobación de Trump. Mientras tanto los demócratas han sabido capitalizar este desgaste y generar liderazgos como Gavin Newsom, J.B. Pritzker, Zohran Mamdani o la misma Alexandria Ocasio-Cortez. El secreto será mantener ese entusiasmo con promesas cumplidas y no sólo discursos populares.
Menos dogma y más dignidad
Finalmente, los demócratas encontraron el tono para hablarle al electorado estadunidense. La fórmula fue simple: salarios, vivienda, dignidad y la idea de recuperar la normalidad. No es que sea complejo, pero después de un año lleno de dogmas, ideología, insultos, muros y cultos al ego vivir en tranquilidad puede convertirse en un acto revolucionario y el sostén de varias campañas políticas.
El caso de Zohran Mamdani es un claro ejemplo, aquel joven “socialista” que ganó Nueva York. Hijo de migrantes, musulmán y joven. Su discurso se basa en problemas reales: la desigualdad y el costo de vida sin etiquetas ideológicas. Mamdani se muestra como uno más sin vínculos con las élites tradicionales ni compromisos adquiridos. No se presenta como un salvador, sino como alguien del barrio que conoce las necesidades de la gente de a pie. No promete milagro sin busca enemigos y se enfoca en un discurso de comunidad, justicia y bienestar.
Los demócratas vuelven al tablero y esto se va a poner bueno.
