Productividad: concepto inicial
Se parte de la concepción de que toda actividad privada es sospechosa por estar irremediable y exclusivamente orientada a su propio interés
El éxito que tuvieron nuestras fuerzas militares el pasado domingo 22 de febrero confirma a la vez lo internacional que es el combate de las grandes mafias modernas y la necesaria cooperación entre los diversos mandos que ello demanda. El respeto a las soberanías de los participantes es elemental.
Quedó atrás la funesta consigna de abrazos y no balazos. La instrucción se invierte para limpiar al país de la plaga de las mafias. La tarea no puede ser realizada por el gobierno en soledad y el escrupuloso respeto a las soberanías es indispensable para que funcione la cooperación internacional como complemento de nuestra acción.
La incontenible evolución de la criminalidad en México se nutrió de la crasa falacia de AMLO que lo hace plenamente responsable de las muertes y destrozos que se desataron en su sexenio. Una nueva etapa en la vida del país se abre ante la perspectiva del viraje profundo que de inmediato debe expresarse.
Al dejar atrás la anticuada fórmula que impuso AMLO se ubican las oleadas de criminalidad generalizada en su apropiado nivel policial. La tesis de No Tolerancia que abanderaba el alcalde de Nueva York es la apropiada. Si la conducta ilegal no se identifica y castiga en su fase inicial será cada vez más difícil hacerlo en sus etapas más maduras. La calidad de cualquier gobierno depende de la eficacia con que da seguridad al ciudadano y a las instituciones.
Hay un segundo tema en el que urge un viraje diametral en el gobierno de Morena: es su falsa concepción en cuanto a la tarea económica que la iniciativa privada puede realizar en coordinación con los demás factores de la sociedad y en particular con el gobierno.
La tarea de convertir los recursos humanos y materiales de un país en productos y servicios que se demandan corresponde al sector privado como su peculiar responsabilidad. En ello radica la justificación básica de la propiedad privada. El sector privado realiza su función utilizando los medios disponibles y atendiendo racionalmente las necesidades que identifica. El espíritu de lucro es la energía natural que estimula y da vitalidad a dicha función. Al gobierno corresponde motivar la acción privada que se realiza teniendo en cuenta el interés de la comunidad.
Contrastando con lo anterior, el gobierno de Morena parte de la concepción de que toda actividad privada es sospechosa por estar irremediable y exclusivamente orientada a su propio interés, lo que la aleja irremediablemente de toda intención socialmente virtuosa. Esta concepción lleva a concluir que toda actividad privada es antisocial y potencialmente nociva a los intereses superiores de la sociedad. Partiendo de esta premisa, la acción de la iniciativa privada requiere ser constantemente vigilada para corregir esta innata orientación negativa. Entendida así la relación Estado-sector privado está condenada a una constante tensión.
Así concebida por Morena, la acción del gobierno ha de cumplir su función reglamentaria. La concentración del poder es su lógica consecuencia y compartir la responsabilidad con la iniciativa privada es una alternativa que está siempre a prueba, y toda acción tendiente a la productividad de la comunidad también queda sujeta a prueba. Afortunadamente, abundan los ejemplos en contrario.
Las actividades privadas, mucho más que la gestión pública, son las que, con todo y la pesada carga, dispendios y desacuerdos de la administración pública, que tienen que soportar a su costa, son los elementos constructivos, que en estos tiempos de incertidumbre están manteniendo la actividad productiva de nuestro país, al menos en los modestos niveles actuales. Un fortalecimiento de la iniciativa privada, tan pronto como sea posible, es lo que se requiere para aumentar la ocupación formal que, por el momento, reporta bajos índices.
Estamos apenas a tiempo para que la Presidenta ajuste su actitud hacia el sector productivo de México. El desarrollo de un país requiere la contribución de todos sus miembros unidos en un propósito común que sustituya el actual marco de constante forcejeo con una política de corresponsabilidad y atención a las muchas necesidades pendientes.
La coordinación de las actividades empresariales está entre las intenciones más reiteradas por la presidenta Sheinbaum. Urge que se siembren en todas las regiones del país los consejos promotores, integrados por empresarios de todo nivel, empezando por las pymes, especialistas y financieros que examinen y aprueben los proyectos productivos agrícolas, industriales y de servicios que, respaldados con una banca de fomento verdaderamente dinámica, llenen los espacios pendientes de desarrollo pendientes de atención.
