Primer ministro Modi en Estados Unidos
No deja de sorprendernos, en esta temporada pospandemia de inseguridad e interrogantes internacionales, la visita del primer ministro de la India Narendra Modi, al presidente Joe Biden. El actual desorden de los asuntos internacionales hace que en todos los países ...
No deja de sorprendernos, en esta temporada pospandemia de inseguridad e interrogantes internacionales, la visita del primer ministro de la India Narendra Modi, al presidente Joe Biden. El actual desorden de los asuntos internacionales hace que en todos los países busquen caminos para resolver el inmenso conjunto de problemas sociales.
La visita de Modi a Estados Unidos puede analizarse bajo varios criterios, uno de los cuales es el del respeto en su país a los valores de democracia y garantías de libertad.
La democratización de la India es una de las características más mencionadas y admiradas. Cuenta con un sistema de registro electrónico de votos por medio de consolas electrónicas que a lomo de elefante son distribuidas por los 3 millones de kilómetros cuadrados del país. Las oficinas centrales de la Comisión Electoral son reducidas, en comparación con las nuestras.
La democracia electoral de la India no es perfecta, la ventaja está en la poca denuncia de delitos electorales. Un antiguo y experimentado observador electoral mencionó que la fuerza política de la India está en la costumbre ciudadana de aceptar resultados electorales, aun la derrota. Todo político sabe que, con reglas estables, siempre será posible triunfar.
Las razones por las que Narendra Modi se ganó su posición tuvieron que ver con su eficiente administración del estado de Gujarat como cabeza del gobierno de esa importante entidad. La confianza de las clases trabajadoras y, particularmente, la de los empresarios por el brillante desarrollo de ese estado, llevó al electorado a votar en favor de BJP, el partido opositor del Congreso.
En el gobierno de Modi como primer ministro (20123-2023) la población de India superó a la china y se ha dado un avance importante en la economía. Pero, en lo social, las políticas de Modi no han sido unificadoras. El estricto hinduismo alentado en la Hindutva ha dividido al país severamente promoviendo discriminación racial y religiosa. La persecución de musulmanas ha sido diametralmente contraria a la política pacificadora de Nehru. Las crecientes olas de violencia en todo el mundo son explicables con las desigualdades que dividen a las sociedades en ricos y pobres. Los que votaron por Modi ya no aprueban sus políticas.
Uno de los logros de Narendra Modi ha sido su programa de monetización de la economía y la digitalización de las operaciones bancarias. El proceso ha sido costoso y más lento de lo esperado.
La importancia de la India como factor de equilibrio en los escenarios mundiales y regionales explica el sentido de la visita de Narendra Modi esta semana a Washington. La necesidad de contar con el apoyo o, al menos, la neutralidad de la India en la creciente rivalidad entre valores occidentales y asiáticos es esencial para toda fórmula de cooperación internacional. La cuestión china está presente en muchos frentes.
Modi ha manejado las relaciones con ese vecino sin ambages. Hasta ahora, los choques en gélidas alturas de más de 4 mil metros han costado cientos de muertes de ambos ejércitos. Es explicable que no ha aceptado participar en el proyecto de la Gran Ruta, que comunica a China con Europa y que extiende la hegemonía china por rutas terrestres y marítimas. Al hacerlo, China se ha apropiado trozos enteros de territorio indio mientras, a la vez, avanza hacia controlar los mares que pasan por el sur de India.
La profundidad de los problemas enquistados en la región indostánica caben dentro de un canasto que involucra intereses que son de dimensión global, que se resume en peligrosas insinuaciones nucleares.
México conoce de las ambiciones chinas en su insistencia de penetrar los mercados latinoamericanos. La tendencia de AMLO de cultivar relaciones con países socialistas en afán de marcar diferencias con acuerdos norteamericanos y europeos sigue una ruta que requiere inteligencia y honda sensibilidad.
Los problemas de inestabilidades por las injusticias sociales que abundan en todos los países sin excepción hacen más visible y claro el dilema entre gobiernos eficientes, aunque autoritarios, o gobiernos democráticos, pero ineficientes en general.
El régimen fuertemente personalista de Modi va en consonancia con el gobierno de López Obrador. Mucha administración y poca política. Tanto AMLO como Modi han concentrado sus administraciones en sus decisiones personales, más que en los principios que, al iniciarse en sus respectivos poderes, juraron defender y respetar.
La visita de Modi a su colega Biden se hace sin poder saberse si la comunidad de propósitos que se declaran será solamente o la de allanar caminos comerciales o inversiones, sin mencionar las profundas diferencias de enfoques a los problemas sociales o si, por el contrario, hay alguna posibilidad de acuerdos sobre lo único importante, que es que mejoren los niveles de vida para millones de seres humanos que esperan que los hegemones se coordinen.
