Lo que va de ayer a la realidad hoy

Al iniciarse la cuesta descendente de la actual administración, hay que tomar con sal las promesas que lanzó al tomar posesión hace tres años. Eran importantes por anunciar un diametral viraje en el rumbo del país. La realidad lo ha hecho dejar muchas de ellas ...

Al iniciarse la cuesta descendente de la actual administración, hay que tomar con sal las promesas que lanzó al tomar posesión hace tres años. Eran importantes por anunciar un diametral viraje en el rumbo del país. La realidad lo ha hecho dejar muchas de ellas atrás.

Dos casos han sido sorprendentes. La reforma eléctrica presentada a la Cámara de Diputados el 11 de octubre del año pasado fue tema obsesivo desde su primer momento. ¿Cuántas veces oímos que la redacción de la propuesta de reforma eléctrica que incluye importantes novedades en la producción y distribución de la electricidad no sufriría cambio alguno? Tendría que ser aprobada exactamente como fue presentada. ¡No se toleraría el cambio de una coma! Ésa reforma entrañaba la transformación que el Presidente de la República recetaba para el bien de la nación. Se presentaba en sus términos y así sería aprobada.

Concentrando en la CFE lo esencial de la industria de generación y distribución de electricidad, se terminaban las corrupciones y abusos de empresas extranjeras, particularmente las españolas, objeto de la inquina especial del señor Presidente. El mandato el pueblo sabio daba al líder legítimo del gobierno para que pusiera fin a la inicua y vergonzosa etapa de nuestra historia.

No se mencionaba que en realidad el saqueo de Pemex y de la CFE que tanto denunciaba AMLO no fue tanto la culpa del neoliberalismo propiamente dicha, sino del sindicalismo voraz, de desplegada bandera populista de izquierda recuperadora de los derechos de los obreros, el que las desangró sistemáticamente desde el momento de su creación. En una paradójica contradicción, AMLO admira el “desarrollo estabilizador” priista bajo el cual medraron los abusos de la dictadura perfecta con crecimiento sostenido de 6% ritmo al que la 4T ni remotamente puede vislumbrar.

La oposición a la reforma eléctrica brotó de los empresarios, académicos y especialistas que constantemente, en todos los foros a su disposición, expusieron los inconvenientes y la inevitable afectación a la indispensable inversión extranjera y el ataque que concitaba a la ecología y a la naturaleza, al promover combustibles fósiles para mantener viva a la CFE y emplear al desgastado Pemex.  

Lo increíble es que, en una vuelta completa a todo lo anterior, en esta semana acabamos de saber que Morena prepara una nueva versión de la iniciativa de reforma eléctrica para tomar en cuenta las aportaciones del “Parlamento Abierto” que, sin mayor relieve en ese momento, pese a la calidad profesional de muchos ponentes, sesionó con más de 60 presentaciones en la Cámara de Diputados. La transparente realidad se encuentra en la oposición de Estados Unidos a la mencionada reforma antiempresarial. Gracias a este giro, AMLO abandona uno de sus más preciados componentes de su transformación nacional.

Otro revés que ha sufrido el presidente López Obrador en estos días ha sido el rechazo absoluto al anuncio hecho por la Secretaría de Educación en el sentido de extinguir las Escuelas de Tiempo Completo. La eliminación de un momento a otro afectó a un universo de 3.5 millones de estudiantes de primaria y secundaria, que venían aprovechando los beneficios del programa de las escuelas ampliadas.

La reacción fue inmediata en toda la República contra esa aberración que privaba a los niños y jóvenes de este programa acertado creado por la administración panista. Varios gobiernos locales, empezando por el de la Ciudad de México regido por Morena, seguido por otros como Querétaro, Jalisco y Chihuahua han decidido no hacer caso a este atraco contra ese programa iniciado por un gobierno panista y felicitado internacionalmente.

Un propósito pedestre era disponer de esos fondos supuestamente para restaurar los planteles que la incuria de la Secretaría dejó durante la pandemia al vandalismo consentido. Más probable es que esos dineros aliviarán la quiebra en que se encuentran las finanzas del gobierno y se destinen a alguno de los tres proyectos icónicos de AMLO.

Un tercer caso, este reciente, que hay que condenar con energía por ser de efecto inmediato, es el paso que AMLO ha ordenado aprobar a su bancada en la Cámara de Diputados consistente en dar reversa a las reglas de la de por sí anticonstitucional Consulta sobre Revocación de Mandato programada para realizarse el 10 de abril, Domingo de Ramos. En una maroma exprés se cambió a la autoridad promover activamente por todos los medios el ilegal evento.

Fruto de una muy explicable preocupación del Presidente de la República que espera recibir en esa “consulta”, indebidamente convocada, un contundente respaldo para su gestión, pero que peligra encallar por falta de suficiente participación ciudadana, AMLO mandó repentinamente cambiar las reglas que la misma Morena había aprobado, por las que el INE estaba desinstalando los grandes anuncios, llamando a la ciudadanía a participar. Ahora las autoridades, empezando por el Presidente, siempre sí pueden convocar.

La irreflexión o impaciencia del señor Presidente apuntan a que su gestión ya pasó su cenit. Lo advierten los observadores electorales. Cunde un nuevo lema: ¡terminas y te vas!

juliofelipefaesler@yahoo.com

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