Obesidad: una epidemia de peso que impacta en millones de dólares

La prevalencia de la obesidad es un problema global con impactos para la salud pública y la economía. En 2016, la OMS ya estimaba que alrededor de 650 millones de personas en todo el mundo la padecían. Hoy, en menos de una década, las estimaciones ya superan 1.5 mil ...

La prevalencia de la obesidad es un problema global con impactos para la salud pública y la economía. En 2016, la OMS ya estimaba que alrededor de 650 millones de personas en todo el mundo la padecían. Hoy, en menos de una década, las estimaciones ya superan 1.5 mil millones de personas. En un informe de la Federación Mundial de la Obesidad (WOF, por sus siglas en inglés) se calcula que, para 2035, más de la mitad de la población mundial será obesa. Esta situación hace exponenciales las expectativas de crecimiento para la industria farmacéutica y en particular para las compañías que han desarrollado los medicamentos agonistas del GLP-1.

Es importante recordar que la pandemia de la obesidad no se transmite por un virus, se cultiva en hábitos y es más que sólo sobrepeso: es inflamación, diabetes, enfermedades cardiometabólicas y riesgo de cáncer, resultado de múltiples factores socioeconómicos y culturales asociados a la mala nutrición, una vida sedentaria, el acceso desigual a servicios de salud y el consumo de productos ultraprocesados, con exceso de azúcares y grasas.

Pues bien, el tamaño del mercado para estos medicamentos alcanzó los 13.84 mil millones de dólares en 2024 y se espera que lleguen a 48.84 mil millones de dólares en los próximos cinco años y, aunque se prevé la entrada de los primeros genéricos para 2032, la sólida evidencia científica que demuestra la eficacia clínica en pacientes con obesidad franca, especialmente para semaglutida (Wegovy) de Novo Nordisk y tirzepatida (Mounjaro) de Eli Lilly, sumados a una creciente preocupación de personas, gobiernos y empresas alrededor en la adopción de estilos de vida más saludables, han generado altas expectativas que se reflejan en la valuación al alza de las acciones de ambas compañías.

Pensar que una medicina puede lograr una pérdida de peso de hasta 20 por ciento en tan sólo tres o cuatro meses es muy positivo, tanto para quienes hoy tienen sobrepeso significativo y problemas de salud asociados, como para los gobiernos, si se considera que la obesidad representa una carga económica significativa al estar asociada con un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades crónicas que impactan la productividad laboral, el aumento de los costos de atención en salud y la disminución de la calidad y expectativa de vida.

No obstante, estos tratamientos no están libres de controversia: uno de los efectos frecuentes es recuperar el peso perdido una vez que el paciente suspende el consumo del medicamento y la pérdida de masa muscular, si el tratamiento no se acompañó de la atención multidisciplinaria para la adopción de un estilo de vida saludable que corrija los hábitos de alimentación y actividad física regular, además de la preocupación por su uso en personas con trastornos alimentarios o por razones meramente estéticas.

En México, con 75 por ciento de los adultos y 35 por ciento de los niños con esta condición, el Plan Sectorial de Salud 2024-2030 incluye en la primera de las cinco metas propuestas reducir la obesidad infantil, además del etiquetado de alimentos, la prohibición de productos altos en calorías, azúcares y grasas en las escuelas y las campañas de educación bajo el lema: “Hoy y mañana sin bebidas azucaradas, sin comida chatarra y caminando por mi salud”. Medidas necesarias, que requieren complementarse con la atención clínica multidisciplinaria de los especialistas y el acceso a la innovación científica que hoy ofrece soluciones eficaces para quienes habían perdido la esperanza.

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