La investigación científica mundial ya cambió

Juan José Serrano

Juan José Serrano

Área común

Es muy probable que, si la mayoría de las personas nos cuestionáramos sobre cuáles son los países con mayor capacidad de investigación en el mundo, vendrían a nuestra mente varias naciones, entre las cuales seguramente estaría China; sin embargo, quizá no ocuparía los primeros lugares de nuestra lista mental. Hoy, el panorama global ha cambiado de manera significativa.

China, en las últimas cuatro décadas, dejó de ser una economía manufacturera vinculada a tecnología extranjera para convertirse en una potencia científica. Según el sitio del Buró Nacional de Estadísticas de China, su gasto en investigación y desarrollo superó en 2024 los 3.61 billones de yuanes, equivalentes a la nada despreciable cifra de 533 mil millones de dólares estadunidenses.

De acuerdo con la prestigiada revista Nature, en su Index 2025, la nación asiática superó a nuestro vecino país del norte en producción científica de alta calidad desde 2023. Esta medición se basa en las contribuciones realizadas en 145 publicaciones de referencia en ciencias de la salud y revistas especializadas en ciencias naturales. Un dato que resulta ilustrativo: en 2024, China generó 32 mil122 artículos de investigación, mientras que Estados Unidos registró 22 mil 083.

Adicionalmente, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ubicó por primera vez al gigante asiático dentro del grupo de las diez economías más destacadas en su Índice Global de Innovación 2025. Lo anterior obedece al crecimiento sostenido en la presentación de solicitudes de patentes, así como a la presencia de 24 de los 100 clústeres de investigación y desarrollo más relevantes del planeta, entre ellos Shenzhen, Hong Kong, Guangzhou y Beijing.

En un artículo publicado en septiembre de 2025, Reuters señaló que China ingresó al grupo de las diez economías más innovadoras consideradas por la Organización de las Naciones Unidas, desplazando a Alemania, pese a que esta última continúa siendo la principal economía de Europa. La clasificación es encabezada por Suiza, seguida por Suecia y, en tercer lugar, por Estados Unidos. Dicho índice se construye a partir del análisis de 139 economías y considera 78 indicadores para determinar su posición.

Vale la pena recordar la entrevista realizada en septiembre de 2024 por The Wall Street Journal al director general de Ford Motor, Jim Farley. Para el ejecutivo, los fabricantes chinos representan una “amenaza existencial”, luego de haber viajado a ese país y probado vehículos eléctricos desarrollados localmente. Farley explicó que la experiencia resultó sumamente reveladora por la combinación de costos competitivos, desarrollo de software, integración digital y capacidad de producción a gran escala. Un dato contundente que compartió durante una entrevista con Business Insider fue que 70% de los vehículos eléctricos del mundo se fabrica en China.

Como puede observarse, el país asiático pasó de ser la fábrica del mundo a una etapa caracterizada por la innovación y el desarrollo tecnológico. Asimismo, la percepción sobre la baja calidad de los productos elaborados en esa nación ha cambiado de manera considerable, al grado de ofrecer a consumidores de todo el planeta artículos cada vez más competitivos y mejor elaborados.

Todo ello puede sintetizarse en una estrategia sostenida de inversión en innovación tecnológica, articulada mediante universidades, centros de investigación y grandes laboratorios, acompañada por la formación de científicos altamente capacitados. Gracias a ello, China se ha consolidado entre los líderes globales del conocimiento. Los resultados están a la vista: encabeza diversos indicadores internacionales relacionados con producción académica, registro de patentes y gasto en investigación y desarrollo.

Y hablando de cambios, que mejor manera de concluir nuestra Área común que con el encuentro de dos personas en la calle:

— ¡Hombre, Filomeno!, ¡cómo has cambiado!

— No soy Filomeno, soy Gregorio.

— ¡Ah, caray, hasta de nombre!