Un discurso en un momento político específico, realizado por un actor clave dentro de un gobierno, revela sin duda mensajes que pueden ir más allá de sus propias fronteras, llegar a determinar la posible actuación de ese Estado frente a una región, así como ante todo un continente, y, por qué no decirlo, incluso a nivel mundial. Este preámbulo lo presento para referirme al discurso que pronunció hace algunas semanas el secretario de Estado de nuestro vecino país del norte, dentro del contexto de la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Marco Rubio, responsable de la política exterior estadunidense, a mediados de febrero, se manifestó de manera puntual frente a los principales líderes de Europa. Su disertación la inició argumentando que Estados Unidos de América (EU) formaba parte de “una alianza histórica, una alianza que salvó y cambió el mundo”. Su reflexión se basó en el ánimo de revitalizar la relación con Europa en un momento en que el escenario refleja una tensión por demás marcada ante las expresiones de anexión de Groenlandia a la Unión Americana. Enfatizó que la región europea no solo se encuentra conectada a EU en el ámbito económico y militar, sino también de manera “espiritual y cultural”.
De manera muy atractiva, enalteció ámbitos en Europa donde se sembraron las “semillas de libertad que cambiaron el mundo”. Su mención abarcó desde el Estado de derecho, conceptualizado en el viejo continente, pasando por los genios de Mozart y Beethoven, hasta los Beatles y los Rolling Stones; hizo una escala en otras artes para referirse a Shakespeare, Miguel Ángel y Da Vinci, entre otros que mencionó.
Para la revista Time, el tono de ese discurso dio un giro respecto del que el año anterior le había impreso el vicepresidente de EU, J.D. Vance, ya que el secretario de Estado proyectó un mensaje más conciliador. Sin embargo, señaló que la relación debe ser más equilibrada, con una coordinación estratégica frente a amenazas globales.
Eso sí, aprovechó para lanzar una dura crítica a lo que llamó la falta de respuesta inmediata por parte de la Organización de las Naciones Unidas ante los asuntos más urgentes: han sido incapaces de solucionar el conflicto de Gaza y la guerra de Ucrania.
Respecto a la migración masiva, la calificó como una crisis que ha logrado desestabilizar a las sociedades en Occidente; invitó a controlar las fronteras nacionales, conocer quiénes y cuántas personas ingresan a sus países; expresó que no era una expresión de xenofobia ni tampoco de odio, y lo calificó como un “acto fundamental de soberanía nacional”.
Llamó a anteponer los intereses vitales de sus pueblos y naciones sobre lo que denominó “el orden mundial”. Sin embargo, acotó que eso no implicaba abandonar el sistema de cooperación internacional creado, ni mucho menos desmantelar las instituciones mundiales del antiguo orden que habían construido juntos; no obstante, “hay que reformarlas. Hay que reconstruirlas”, enfatizó.
Recordó la situación que vivió la Europa Occidental al finalizar la Primera Guerra Mundial, el momento tan complejo que se vivía en la mayoría de los países, al punto de indicar que muchos creían que el dominio occidental había llegado a su fin. Subrayó que los países, en ese momento, decidieron no elegir el declive de sus naciones y resurgieron. Es entonces, a partir de esa premisa, que los conminó a fortalecerse, a defenderse por sí mismos, para que ningún adversario se vea tentado a poner a prueba la fuerza colectiva de la región, así como de EU.
Rubio concluyó su participación señalando que Estados Unidos busca liderar un nuevo periodo de prosperidad occidental, que se base en defensa conjunta, cooperación tecnológica y fortalecimiento económico entre aliados.
Es así como, lo mencionaba al principio, podemos identificar a una persona servidora pública o figura política de un país que tiene la oportunidad de expresar lo que es o puede ser la política exterior de ese país, de manera muy puntual y concreta, tal y como lo hizo el secretario de Estado de EU. Sin duda, y en opinión de mucha gente, un discurso que pasará a la historia.
Dos jardineros se despidieron: nos vemos cuando podamos.
