La Liga de España no ha llegado todavía a su fin, pero el domingo ya conoció a su campeón: el Barcelona. El club catalán ha logrado por segundo año consecutivo quedarse con la corona de la importante competencia, confirmando, así, que el actual proyecto va por muy buen camino; a pesar de que una vez más la Champions League fue elusiva (ya son 11 años desde la última ocasión que se consagró campeón de Europa), el año ha sido positivo si tomamos en cuenta que ha levantado dos trofeos, ya que a la liga se suma la Supercopa española.
Es cierto que la eliminación en la Liga de Campeones a manos del Atlético de Madrid fue un duro revés porque, como ya mencioné, ha pasado más de una década del triunfo en Berlín de la mano de Lionel Messi, Neymar, Luis Suárez e Iniesta sobre la Juventus, pero eso no significa que el rumbo no sea claro. Con el polémico Joan Laporta de nuevo al frente, la institución ha retomado el dominio que ha tenido en el torneo local desde que el directivo ganó las elecciones del club a principios del siglo. En aquella ocasión la directiva culé armó un proyecto muy serio para regresar al protagonismo perdido tras la campaña 1998-99; periodo de pocos éxitos y en el que vieron al Real Madrid volver a convertirse en el dominador en Europa.
Con la contratación de Ronaldinho como referente, más un grupo de excelentes jugadores entre los que destacaron Samuel Eto’o, Deco, Ludovic Giuly, Henrik Larsson, Carles Puyol y, por supuesto, Rafa Márquez, el Barcelona no sólo comenzó su dominio en España, también se consagró monarca europeo por segunda ocasión. Ése fue el inicio de la mejor época del club, que, con una filosofía de invertir en excelentes extranjeros y jugadores locales de nivel de selección, junto a la sólida base que la Masia (posiblemente la mejor cantera del futbol mundial) proporciona y de la que han surgido en las últimas dos décadas cracks históricos como Xavi, Iniesta, Sergio Busquets y, por supuesto, Messi, a los que se han sumado jugadores que empiezan a formar su propia leyenda como Lamine Yamal y Gavi entre otros, el Barcelona ha ganado más ligas españolas que cualquier otro equipo en este periodo.
Lo ocurrido desde entonces se suma a lo ocurrido en década final del siglo pasado, cuando Johan Cruyff regresó a la ciudad condal y trajo consigo la aparición del Dream Team, que ganó cuatro ligas consecutivas y el primer título de Europa. Pero no sólo llegaron los trofeos, el legendario neerlandés trajo una idea futbolística que ha perdurado con el paso del tiempo y le ha dado identidad al club. El Barcelona se ha convertido en el equipo del buen futbol por excelencia. Este periodo lleno de victorias ha servido para demostrar que es posible conseguir campeonatos y, al mismo tiempo, jugar un futbol atractivo, ofensivo y de posesión de balón. El triunfo del domingo sirve para volver a confirmar que esa filosofía sigue vigente y que también sigue siendo efectiva.
