Rompecabezas
Una persona, por descuido, tiró uno de los cráneos hallados en San Andrés Cholula.
Nadie duda del invaluable trabajo que realizan los expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Es evidente que sus exploraciones, hallazgos, restauraciones y análisis han logrado, desde hace más de ocho décadas, revelar y armar parte de la memoria del México antiguo, donde cada pieza, pintura y vestigio integra el mapa de nuestra identidad.
Prueba de ello es el salvamento arqueológico que el Centro INAH Puebla realizó hace un par de meses, en San Andrés Cholula, donde ubicaron once entierros humanos, decenas de restos cerámicos, figurillas y una piedra con un petrograbado, rescatados durante las obras de sustitución de drenaje que el ayuntamiento inició en las calles 16 de Septiembre, 15 Oriente y 2 Sur.
Sin embargo, lo ocurrido el pasado 8 de noviembre, en Cholula –cuando una persona, “por descuido”, tiró uno de los cráneos recién hallados, que data de hace 700 años– es una muestra clara de la logística improvisada del INAH, que autorizó una rueda de prensa en la Casa de la Cultura municipal Tlanezcalli, sin contar con las mínimas condiciones de seguridad para los vestigios.
Ayer, a través de una tarjeta informativa, el director del Centro INAH Puebla, Manuel Villarruel Vázquez, justificó que la conferencia sirvió para dar a conocer los hallazgos realizados por el equipo que dirige el investigador Sergio Suárez Cruz. Sin embargo, “al concluir el acto, lo que se sabe es que uno de los asistentes, quizá accidentalmente, con su mochila golpeó la mesa donde estaba colocado el cráneo para exhibición. De inmediato, el especialista del INAH procedió a resguardar la pieza en un espacio seguro para su evaluación y restauración inmediata”.
El instituto argumentó que los especialistas ya evalúan los daños y que realizarán la pronta restauración del cráneo, dado que éste fue consolidado tras su hallazgo y el proceso será más ágil, así que la pieza “será intervenida por un equipo de expertos de este Centro INAH y, posteriormente, se informarán los resultados y se presentará públicamente”.
Por último, la dependencia aseguró que se realiza “la investigación de rigor para determinar la causa y delimitar responsabilidades con la intención de promover las acciones jurídicas, administrativas y legales que correspondan, como lo son la presentación de denuncia contra quien resulte responsable”.
Seguramente el tema –que ha servido de leña para redundantes memes y tiktoks– no derivará en sanción alguna y todo quedará en una mera anécdota, pese a las sanciones consideradas en el artículo 52 de la Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Sin embargo, el instituto tendría la obligación de revisar sus protocolos y evitar que esto se repita.
OMITE DETALLES
Alejandra Frausto visitó ayer la zona arqueológica de Malinalco. Así lo presumió en redes sociales, donde dijo que “autoridades estatales, la comunidad, el INAH y la SC nos coordinamos en conjunto en la restauración de este importante sitio sagrado”. Sin embargo, como es habitual en sus intervenciones, la titular omite explicar a cuánto asciende el presupuesto que se destinará a la recuperación del espacio o qué tipo de trabajos realizarán.
Y tampoco detalló si se atenderá el importante banco de pinturas rupestres y los petrograbados de la zona, como Los diablitos, Las caritas, el Cerro de los encinos y El coyotito, que datan de hace 7 mil años, y que desde hace varias décadas lucen en el abandono.
¿Para qué, entonces, publicar un tuit sin la información básica? Seguramente alguien imaginará que Frausto no es la experta en temas arqueológicos, pero ¿no pudo consultar a Diego Prieto para ampliar un poco la información? A menos que sólo se busque convertir un recorrido turístico en un eje imaginario de trabajo.
