Huellas de un temperamento

Esta semana trascendió el encuentro poco afortunado entre el director de la Compañía Nacional de Ópera del INBAL, Marcelo Lombardero, y el crítico musical Mauricio Rábago, quien fue interpelado de forma poco educada durante el intermedio del ensayo pregeneral de la ...

Esta semana trascendió el encuentro poco afortunado entre el director de la Compañía Nacional de Ópera del INBAL, Marcelo Lombardero, y el crítico musical Mauricio Rábago, quien fue interpelado de forma poco educada durante el intermedio del ensayo pregeneral de la ópera Lady Macbeth de Mtsensk, de Dmitri Shostakóvich, el pasado 14 de marzo, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

¿La razón? Un artículo publicado hace un mes en el que cuestionó el repertorio del primer programa de la temporada (el estreno de la sinfonía coral Romeo y Julieta, de Héctor Berlioz, ya que no es una ópera). Es todo. Algunos testigos aseguran que el intercambio de palabras fue acalorado y que perdió todo margen de cordialidad.

En consecuencia, el crítico envió una queja por escrito a Alejandra de la Paz, directora del INBAL, y a Claudia Curiel, titular de Cultura federal, en la que relató lo ocurrido, aunque claramente tendrían que poner atención al siguiente párrafo: “La acción del señor Lombardero, lejos de ser el intento de una conversación aclaratoria cordial, se realizó en el marco de una actitud de ánimo alterada y de cuestionamientos a mi persona, y que, de no ser por la prudencia y serenidad con las que manejé la situación, pese a mi sorpresa e indignación, pudo escalar de los reclamos a las agresiones físicas”.

Si bien todo relato puede tener dos versiones, llama la atención que Lombardero —barítono argentino que triunfó en Europa y dirigió el Teatro Colón— tomara la iniciativa de ¿aclarar o reclamar directamente? (según el ojo que mire) el contenido de unas cuantas líneas, como si el pensamiento fuera uniforme. ¿Acaso el funcionario no encontró un mejor momento o una vía oficial para intercambiar esas ideas? ¿O será que la anécdota nos revela la estampa de su temperamento?

No es fácil dirigir una compañía de ópera en México y así lo pueden confirmar Ramón Vargas, Lourdes Ambriz y María Katzarava, quienes enfrentaron la crítica, aunque no recuerdo que exigieran un pensamiento homogéneo.

Pero no es todo. Ese trato poco profesional también lo vivió Francisco Méndez Padilla, promotor cultural y director del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, durante la prueba de supertitulaje para Lady Macbeth de Mtsensk, quien fue tratado con prepotencia y falta de respeto por su trabajo.

Aquí es cuando Curiel y De la Paz, que han preferido callar, debieran desempolvar el Código de conducta del INBAL y ayudar a que Lombardero memorice el Decálogo de Actuación para los funcionarios del instituto. ¿Qué dice su tercer lineamiento? “Observar buena conducta en nuestro empleo, cargo, comisiones y/o actividades, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que se tenga relación y/o contacto”. Así de simple.

  • USOS Y COSTUMBRES

Otra dependencia que olvidó el trato humanista es la Coordinación Nacional de Literatura (CNL), que dirige Nadia López, luego de despedir a cuatro trabajadores que colaboraban en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, a quienes se mantuvo con la falsa promesa de recontratación.

Los afectados, con más de 10 años de experiencia, entregaron, a mediados de diciembre, la documentación para renovar su contrato de enero (capítulo 3000), el cual les pagaron y garantizaba su permanencia el resto del año. Incluso, fueron convocados a una reunión ese mes, donde les informaron que, ante la falta de recursos, la CNL reduciría sus talleres y ya no se tendría vínculo alguno con la Fundación INBA. Pero llegó el 12 de febrero y Nadia López los convocó para anunciarles que, dos días después, quedarían fuera de la CNL. La queja de los afectados es simple: ¿Por qué no hubo claridad en la contratación ni se les explicaron las razones por las cuales fueron despedidos?

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