El mural de Boliver

Aún no se aclara el destino de Los grandes valores nacionales de México, de Ángel Boliver.

No hay certeza sobre el destino del emblemático mural Los grandes valores nacionales de México, del pintor y poeta duranguense Ángel Boliver (1926-1993), realizado en 1973 en el vestíbulo del edificio de avenida Juárez 92, el cual albergó las oficinas de Pemex, Conasupo y de la Contraloría capitalina hasta ser abandonado en 2012.

Como usted sabe, este inmueble, localizado a unos pasos de la Alameda Central, sufrió daños estructurales desde el sismo de 1985, pero su demolición inició hasta junio de 2022. Sin embargo, aún no se aclara si el mural será reubicado o repuesto en la nueva construcción.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), en junio de 2022 la pieza fue desmontada por una empresa particular, en colaboración con el Gobierno de la Ciudad de México y el INBAL, para su traslado a una bodega de la colonia Ejército Constitucionalista, en la alcaldía Iztapalapa.

Dicha maniobra, que tuvo un costo aproximado de 310 mil pesos, requirió de la intervención del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) para revisar el mural, emitir un dictamen para su traslado y aplicar trabajos de limpieza previo a su embalaje.

Esta creación “representa el encuentro del humanismo americano con el humanismo occidental, un mundo costumbrista y místico del mexicano, compuesto dentro de una estructura de geometría evolutiva y universal”, se explica en el dictamen de la obra, elaborada en acrílico sobre una capa de pintura vinílica, con un soporte de yeso-cal-arena anclado a una malla de metal desplegada sobre un bastidor que se sostiene mediante armaduras metálicas verticales, en una superficie de 150 metros cuadrados.

El Cencropam asegura que el estado de conservación de la pieza es bueno, aunque se le detectó una grieta diagonal en la zona media del ángulo inferior.

Recientemente, las autoridades capitalinas informaron que el nuevo edificio de avenida Juárez 92 incluiría un hotel, vivienda, comercio, sótanos de estacionamiento y oficinas que, en teoría, albergarán el Registro Agrario Nacional, pero no se pronunciaron sobre el mural.

Además, llama la atención que durante la junta de aclaraciones para afinar el nuevo proyecto se plantearon dos rutas: “Dentro del futuro edificio no es necesario colocarlo nuevamente, pero también existe la posibilidad de integrarlo. No obstante, se debe garantizar la conservación y reubicación del mismo, toda vez que el mural se encuentra catalogado por el INBAL”, se lee en el documento.

En este punto, me parece relevante que el INBAL, que encabeza Lucina Jiménez, manifieste pronto su punto de vista sobre la posible reubicación o reposición del mural de Boliver o, al menos, que exprese su interés por estudiar el caso para que la pieza, retirada en cinco secciones, no permanezca embodegada ni olvidada, en el marco del 30 aniversario del fallecimiento del artista, quien es padre de la conocida performer Rocío Boliver, La Congelada de Uva.

Recordemos que el propio Alfonso Suárez del Real, extitular de Cultura de la CDMX, argumentó en 2017 que, aunque el INBAL pueda señalar que la obra carece de declaratoria de monumento artístico o que no es de su competencia, se debe implementar la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas.

Ángel Boliver estudió en la Academia Nacional de San Carlos, ingresó al Salón de la Plástica Mexicana, fue becario del INBA y alumno de artistas como José Chávez Morado, Luis Nishizawa, Jorge González Camarena y Raúl Anguiano. Además, colaboró con creadores como Frida Kahlo, Rivera, Siqueiros y Francisco Díaz de León; y, además del mural citado, pintó La batalla de Zacatecas (1964), en el Museo Nacional de Historia, y El artículo 123 constitucional (1960), en la Secretaría del Trabajo, entre otros.

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