Tabaquismo
La Organización Mundial de la Salud refiere al cáncer como la principal causa de muerte en el mundo, sólo en 2020 se le atribuyeron casi 10 millones de defunciones, es decir, una de cada seis de las que se registraron. Un tercio de las muertes por cáncer se debe al consumo del tabaco
Las empresas multinacionales de tabaco impulsan prácticas comerciales ingeniosas para incitar y propiciar el consumo del tabaco, el cual, provoca la pérdida anual de 6 millones de personas, cifra que se incrementa todos los años: los especialistas estiman que pronto serán 8 millones de fallecimientos anuales para el 2030.
Los fumadores de tabaco son candidatos a morir, víctimas de un cáncer de pulmón; igualmente se ha demostrado que inciden en la aparición de tumores en otras partes del cuerpo: faringe, boca, esófago, mama, hígado y útero.
La leucemia es un cáncer grave que se ha vuelto común en muchos jóvenes fumadores. Su consumo suele causar estrechamiento de los bronquios y destruye los alvéolos pulmonares, provocando una bronquitis crónica y enfisema. Todos estos síntomas destrozan al sistema respiratorio, siendo la madre de éstos la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Adicionalmente, el tabaquismo provoca problemas de fertilidad en las personas y en el sexo masculino la disfunción eréctil.
- Las mujeres fumadoras tienen mayor riesgo de sufrir abortos y complicaciones en el embarazo y parto. Los hijos de madres fumadoras suelen nacer con menos peso, lo que se asocia a un mayor riesgo de fallecimiento y enfermedades de los bebés durante el periodo de lactancia y en la primera infancia.
Ciertamente, dejar de fumar provoca el síndrome de abstinencia (ansias de nicotina, arranques de ira, frustración, irritabilidad y ansiedad). Sin embargo, el cuerpo humano aumenta la capacidad de oxígeno, disminuyendo la cantidad de dióxido de carbono y bajando los niveles de mucosidad acumulada; la posibilidad de tener un infarto se reduce a la mitad en un año, en diez, la de padecer un cáncer de pulmón y, en 15, el riesgo de un paro cardiaco.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere al cáncer como la principal causa de muerte en el mundo, sólo en 2020 se le atribuyeron casi 10 millones de defunciones, es decir, una de cada seis de las que se registraron.
Un tercio de las muertes por cáncer se debe al consumo del tabaco, a un elevado índice de masa corporal, al consumo de alcohol, a una baja ingesta de frutos y verduras y a la falta de actividad física.
Miles de muertes se registran por causa de la adicción al tabaquismo, bronquitis crónica, enfisema pulmonar, el cáncer de pulmón y faringe y el factor de riesgo cardiovascular, pues la nicotina desencadena la liberación de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), que producen daño en la pared interna de las arterias (endotelio), aumenta el tono coronario con espasmo, produce alteraciones de la coagulación, incrementa los niveles de colesterol malo y reduce el colesterol bueno (HDL), la concentración de nicotina en la sangre depende más del grado de inhalación que del contenido de nicotina del propio cigarro.
Dejar de fumar ayuda a mejorar la respiración y evita el cansancio, disminuye la predisposición a toser y contraer infecciones, la piel y el rostro se recuperan al envejecimiento prematuro, se recupera el sentido del gusto y el olfato, el deterioro de la función pulmonar se ralentiza, se reduce la posibilidad de infarto al miocardio a la mitad.
Evitemos fumar e invitemos a los que lo hacen a abandonarlo, ¿o no?, estimado lector.
