Naciones Unidas
Las grandes potencias, de vez en cuando, han logrado ponerse de acuerdo en las resoluciones del Consejo de Seguridad encaminadas a estabilizar partesdel mundo donde no tenían la certezade controlar a sus respectivos aliados,en especial de Oriente Medio.
Hace 77 años, la ONU fue concebida para prevenir la Tercera Guerra Mundial, al formarse en fecha posterior a la Segunda Guerra Mundial.
La Organización Mundial de la Salud, dependiente de la ONU, ha realizado esfuerzos importantes para erradicar la viruela y la poliomielitis en todo el mundo, y, para resolver la pandemia de covid-19, su participación fue determinante.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) sigue resolviendo la peor crisis humanitaria desde finales de la Segunda Guerra Mundial, administrando y atendiendo a 65 millones de refugiados y desplazados internos.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), agencia de la ONU para la infancia, alimenta, educa y viste con mucho éxito a cientos de millones de niños en todo el mundo; también Naciones Unidas ha logrado muchos triunfos defendiendo los derechos humanos de los niños, las mujeres, los ancianos y los pueblos indígenas de todo el mundo. Sin embargo, las expectativas de la ONU para pavimentar caminos de la paz en todo tipo de conflictos en el mundo se han visto accidentadas.
Las grandes potencias, de vez en cuando, han logrado ponerse de acuerdo en las resoluciones del Consejo de Seguridad encaminadas a estabilizar partes del mundo donde no tenían la certeza de controlar a sus respectivos aliados, en especial de Oriente Medio.
Otro gran logro de la ONU ha sido certificar la determinación de los pueblos colonizados que han logrado su autonomía política.
Todo lo anterior, sustentado en la importante aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que dio paso a los dos trascendentes pactos internacionales de 1966: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; y la creación de fondos y programas especializados en diversas clases de labores humanitarias y de desarrollo, como el de la infancia, los refugiados, de población, de alimentos y para el desarrollo, entre otros.
Para la paz y la seguridad mundiales, existe el Consejo de Seguridad, integrado por 15 miembros desde 1946; colegiadamente, resuelve controversias, emite recomendaciones a las partes en conflicto para lograr acuerdos por medios pacíficos, pudiendo imponer embargos y sanciones económicas e incluso autorizar el uso de la fuerza para hacer cumplir sus mandatos. La pregunta obligada es, ¿qué está esperando para detener la guerra entre Rusia y Ucrania, y lograr la paz? Por increíble que parezca, las grandes potencias hegemónicas están alimentando la industria de la guerra para reactivar y fortalecer sus economías, en detrimento de la seguridad alimentaria y energética de los consumidores europeos y, de manera indirecta, de los del mundo. Afortunadamente, el presidente López Obrador le pidió al canciller Marcelo Ebrard presentar en la ONU un Plan de Pacificación en Ucrania, que propone crear un espacio de diálogo para acabar con la guerra.
Por último, y no menos importante, la ONU, en 2015, impulsó la agenda 2030 para el desarrollo sostenible, que plantea 17 objetivos y 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental, donde los Estados nación se obligaron a implementar programas y realizar estrategias para favorecer las necesidades de los grupos pobres y vulnerables, lo anterior, en un compromiso común y universal para que cada país, en función de sus posibilidades de desarrollo sostenible, fije sus propias metas y direccione el rumbo del combate a la pobreza, erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria, una vida sana, educación de calidad, igualdad de género, el acceso al agua, a la energía, el crecimiento económico, la paz, el acceso a la justicia y adoptar medidas urgentes contra el cambio climático.
Ser indiferente a todo esto sería un suicidio colectivo global que mucho podríamos lamentar. ¿O no?, estimado lector.
