Multilateralismo
Los conflictos internacionales surgen por límites geográficos, migración, inestabilidad social, colonialismo,las ideologías, el petróleo, los metalesy la industria armamentista.
La diplomacia es eficaz cuando se utilizan las experiencias, el conocimiento, la audacia y astucia para prever posibles escenarios de conflicto entre dos países o en un conjunto de naciones. Es necesario, por supuesto, determinar la mejor de las salidas para el arreglo y conciliación de dichos conflictos, siempre con sustento en los andamiajes institucionales, resultado de leyes y tratados internacionales de los que somos parte.
La diplomacia se apoya en el multilateralismo contemplado en la carta fundacional de las Naciones Unidas y en los principios de resolución de las posibles controversias que surjan entre países.
Los conflictos surgen por límites geográficos, de aguas, comercio terrestre o marítimo, migración, inestabilidad social, colonialismo, los sistemas políticos, las religiones, las ideologías, el petróleo, los metales, las piedras preciosas y la industria armamentista.
Como ejemplo los conflictos bélicos, como el de Afganistán con Estados Unidos, una guerra de 20 años, donde el diálogo y la diplomacia han sido fundamentales para la solución y retiro de tropas.
Y también Libia, nación que, luego de la caída del dictador Gadafi, se dividió en dos bloques, uno apoyado por Egipto, los Emiratos Árabes y Rusia, y el otro por Turquía y Qatar. O el conflicto de Estados Unidos y Corea del Norte por sus ensayos nucleares y las sanciones que impuso a la economía iraní por el incumplimiento del acuerdo nuclear 2015, que prohíbe que se construyan armas atómicas.
Qué decir de la región fronteriza entre India y Pakistán, donde Cachemira, el único Estado de la India de mayoría musulmana, que aceptó formar parte desde hace 72 años para lograr un estatus semiautónomo.
Ucrania y su autonomía, que sigue sin lograr su reunificación con Moscú y Kiev, por la regionalización impulsada por los líderes separatistas y ultranacionalistas.
México tiene una larga vocación diplomática, construida de las diversas experiencias que las prácticas intervencionistas de los países con predominio hegemónico realizan so pretexto de “cuidar sus intereses y los de sus ciudadanos", tradición diplomática que varios excancilleres pretendieron derribar, argumentando que “ya no es funcional", en esta era global.
Algunos de los principios de política exterior vigentes son: la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias internacionales, la proscripción de la amenaza o del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha por la paz y la seguridad internacional.
En la aplicación de dichos principios para México como nación ha sido fundamental la participación de cancilleres ejemplares como Genaro Estrada, quien llevó La Doctrina constitucional mexicana a la Sociedad de Naciones para su práctica mundial; o Alfonso García Robles, galardonado con el Nobel de la Paz por impulsar la firma del Tratado de Tlatelolco en 1967, para “la no proliferación de armas nucleares y el desarme mundial en 1978; Gilberto Bosques, cónsul en Francia nombrado por Lázaro Cárdenas, quien tramitó visas mexicanas para españoles republicanos que huían del franquismo y para los perseguidos políticos del nazismo, que incluyó a varios cientos de judíos, salvando así sus vidas; o Isidro Fabela, embajador en la ahora Organización de las Naciones Unidas y juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, quien denunció y reprobó la invasión de Etiopía por las tropas fascistas de Mussolini en 1935 y la anexión nazi de Austria en 1938, y qué decir de Ignacio Manuel Altamirano, Melchor Ocampo, e Ignacio L. Vallarta, todos diplomáticos liberales que con su inteligencia dieron a México un lugar ejemplar en el concierto de las naciones.
Nuestro país, por conducto del canciller Marcelo Ebrard, reiteró ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas la necesidad de revisar el acceso justo y equitativo al mercado internacional de las vacunas contra covid-19 para evitar la especulación y concentración de los biológicos y medicamentos. ¿O no, estimado lector?
