Encuestas (2)
En 2010 fue reconocido como el mejor alcalde del mundo por la Fundación Londinense City Mayors.
Marcelo Ebrard es un político muy completo, con una larga trayectoria. Ha ocupado diversos cargos públicos locales y federales, sobre su vida y obra lo distinguen sus estudios en Relaciones Internacionales en El Colegio de México y una especialidad en Administración Pública en Francia. Inició su carrera política muy joven. En la administración pública fue secretario general de Gobierno con Manuel Camacho. Diputado federal en 1997, denunciando en la tribuna de la nación el fraude más grande en la historia de México, al convertir el gobierno federal miles de millones de dólares de deuda pública en deuda privada. Secretario de Seguridad Pública, secretario de Desarrollo Social con Andrés Manuel López Obrador, a quien sucedió como jefe de Gobierno de la CDMX.
En 2010 fue reconocido como el mejor alcalde del mundo por la Fundación Londinense City Mayors, por su gestión al frente de la capital mexicana, al lograr mayor gobernabilidad, seguridad, servicios de calidad con importantes innovaciones que la modernizaron.
En 2015 se exilió en Francia y Estados Unidos, víctima de intrigas palaciegas. En 2018 regresó a México para integrarse al gabinete de Andrés Manuel López Obrador como canciller, donde es reconocida su labor diplomática, especialmente en el manejo de la pandemia, la relación con Estados Unidos, y su excepcional uso de multilateralismo para reinsertar a nuestro país en los foros internacionales como el G-7, el G-20, y la ONU. Según algunas encuestas, es el preferido de los simpatizantes de Morena para ser el candidato a la Presidencia, con una ligera ventaja sobre Sheinbaum.
Ebrard manifestó su deseo de participar a la Presidencia de la República en una comida ante un centenar de amigos y empleados de la Cancillería hace dos años, registrando su aspiración ante Morena el 14 de junio; desde entonces ha realizado varios reclamos sobre el proceso: solicitó se excluyan algunas encuestadoras que considera parciales, manipuladas o poco confiables. Que se investigue el uso de recursos públicos para favorecer a Sheinbaum, así como el acarreo de votantes y la difusión de estudios falsos. Que se respete la unidad del partido y se eviten las guerras sucias, las descalificaciones y la presiones entre los contendientes.
Ebrard ha dicho que sus reclamos son para garantizar la transparencia, la imparcialidad y la democracia del proceso, y que no se trata de una ruptura con Morena ni con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, algunos de su partido lo han acusado de generar división, desconfianza y confrontación, y para que no estorbe, desean verlo en la oposición, son los mismos que aplauden los apoyos recibidos de los detractores de López Obrador.
Morena eligió a Parametría, propuesta de Adán Augusto. Métrica, por Claudia Sheinbaum. Demotecnia 2.0, por Manuel Velasco. Consulta Mitofsky, por cortesía de Monreal, la propuso Marcelo.
Estas cuatro empresas se encargarán de levantar la encuesta nacional, y se espera sus resultados sean ciertos, objetivos, veraces y transparentes, a fin de evitar existan irregularidades que cuestionen el resultado.
El INE ha ordenado a Morena y a sus aspirantes se ajusten a los lineamientos constitucionales, respeten los principios de legalidad y equidad en el proceso electoral. El incumplimiento de estas disposiciones podría acarrear sanciones administrativas, incluso la cancelación del registro como candidato.
Marcelo Ebrard pagó 10 mil pesos al INE por haber presentado su plan de seguridad (ANGEL) y dijo que nunca había visto que se sancionara a alguien por pensar. Además, reiteró sus denuncias contra Claudia Sheinbaum, a quien acusó de usar recursos públicos y empresariales ilícitos para promover su imagen y su proyecto, descartó irse de Morena y dijo que seguirá exigiendo piso parejo y reglas claras en el proceso interno del partido, pues las encuestas serias lo tienen victorioso, sólo, deben dejar que el pueblo elija en libertad y sin presiones.
Ojalá y saquen las manos del proceso, pues un conflicto sabemos cómo inicia, pero nunca se sabe cómo termina, ¿o no, estimado lector?
