Elecciones en EU
Trump, autoritario, tiende a tomar decisiones de manera unilateral y centralizada, confiando en su propio juicio y experiencia. Impulsivo, prefiere tener el control total y a menudo desconfía de los consejos de expertos y asesores
Las elecciones presidenciales de Estados Unidos se realizarán el primer martes del mes de noviembre. Además de la elección de presidente, también se votarán algunos lugares en el Congreso, gobernaciones en 13 estados y múltiples cargos a nivel local.
Donald Trump y Joe Biden sostuvieron el primer debate, el 27 de junio en CNN, en el que fue notorio el deterioro físico del segundo. Estallando una crisis política por su segura derrota, abandonó la carrera presidencial, siendo sustituido por su vicepresidenta, Kamala Harris, que va por la nominación en la Convención Demócrata. Ciertamente, el discurso de Trump se endureció en contra de Kamala Harris. Haciendo gala de su característica soberbia, afirma que la vencerá más fácil que al presidente Biden, quien fue reconocido por los líderes europeos por su lucha al impulso de la seguridad, la democracia y la libertad global.
El supremacista racial Donald Trump afirma que ganará la Oficina Oval a Kamala Harris, primera mujer afroamericana que seguramente se convertirá en la primera mujer presidenta de EU. Gobernadores, congresistas, líderes demócratas y empresarios ayudan con donaciones, las cuales han alcanzado, en unos cuantos días, una cifra sobradamente superior a lo recaudado por Trump.
Kamala Harris, en California, fue la primera mujer negra en ocupar el cargo de máxima autoridad policial, al ser elegida fiscal, fue también la primera mujer negra de California en ocupar un escaño en el Senado de Estados Unidos y también la primera persona de ascendencia india en aparecer en una candidatura presidencial, desde que el presidente Biden la seleccionó como su candidata a la vicepresidencia, la presentó como el paradigma de la próxima generación de líderes demócratas, cuyo origen multiétnico refleja la identidad de un partido más tolerante y diverso.
Así, las críticas y denuestos que ha recibido desde entonces son producto del racismo y sexismo que sigue predominando en los republicanos y en los grupos conservadores. Por ello la arrogancia de Trump y sus actitudes de superioridad, que se caracterizan por una excesiva confianza en sí mismo y una alta opinión de sí mismo y de sus capacidades, a menudo sin una base real. Por ello tiende a menospreciar o subestimar a las personas, considerándolas inferiores, está lejos y es incapaz de reconocer sus propias limitaciones o errores.
Trump, autoritario, tiende a tomar decisiones de manera unilateral y centralizada, confiando en su propio juicio y experiencia. Impulsivo, prefiere tener el control total y a menudo desconfía de los consejos de expertos y asesores, de ahí su desprecio por el respeto a las instituciones públicas, como “la toma del Capitolio”. Utiliza las redes sociales (Twitter, ahora X) para comunicarse directamente con el público, eludiendo los canales tradicionales, pero, debido a numerosas controversias y vulgaridades publicadas, le suspendieron su cuenta, “debido al riesgo de una mayor incitación a la violencia” (9 de enero de 2021).
La soberbia, asociada con su altivez, vanidad y arrogancia, consecuencia de su ambición desmedida, le provocan decisiones rápidas sin seguir regla alguna por su necesidad constante de ser admirado y reconocido, que lo llevan a comportamientos narcisistas. Conocido su estilo disruptivo, tanto en su vida personal como en su carrera política, gusta desafiar el statu quo y crear polémicas con los actores políticos (www.psychologytoday.com); el ejemplo más reciente lo vivimos con la denostación que realizó en la persona de Marcelo Ebrard, nombrado secretario de Economía de la próxima administración de la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum; ambos le contestaron de manera respetuosa y contundente que no permitirán su lenguaje soez, sus intimidaciones, exigiendo respeto a la relación política. ¿Lo habrá entendido Trump o su IQ muy alto no le permitirá razonarlo? ¿O no?, estimado lector.
