Docentes
Afortunadamente, tenemos en las universidades públicas el apalancamiento de desarrollo al ser centros de inteligencia académica y cultural de la nación.
El Día Mundial de los Docentes se debe conmemorar en todo el mundo para seguir impulsando una educación inclusiva y de calidad.
Irina Bokova, directora general de la Unesco, informó que el gran desafío a escala mundial sigue siendo la escasez de docentes, al estimar que 264 millones de niños y jóvenes no están escolarizados, siendo esto más grave entre las poblaciones vulnerables como las niñas, los niños con discapacidad, los niños refugiados y migrantes o los niños que viven en zonas rurales, según el Instituto de Estadística de la Unesco. Se requiere contratar a unos 69 millones de nuevos docentes para alcanzar los objetivos de educar e impartir una educación universal en primaria y secundaria los siguientes siete años para lograr el objetivo de desarrollo sostenible, propósito de la agenda 2030 de la ONU.
Ciertamente, existen grandes retos en la educación y su forma de impartirla; el uso de las tecnologías de la información nos obligó a adelantar el proceso de transformación que se venía dando de manera gradual, como el cine, la radio, la televisión, los videos, etcétera. Pues a partir de las décadas de los 40 del siglo pasado se privilegiaba el concepto de “educación nacionalista” y, desde los 90, con la globalización, se abandonó el concepto de impulsar “la unidad nacional”, para crear ciudadanos globales.
Se modificaron libros de texto, desterrando al civismo y fustigando a las Fuerzas Armadas del país en tiempos de Ernesto Zedillo; ahí están las consecuencias, a la UNAM, casi 2 años la paralizaron con malabarismo circense, su prestigio académico se fue al bote de la basura y las empresas privadas y el sector público privilegiaban la contratación de profesionistas de universidades privadas, así pretendieron acabar con la universidad pública.
Afortunadamente, esa historia ya cambió, tenemos en las universidades públicas el apalancamiento de desarrollo al ser centros de inteligencia académica y cultural de la nación, de ahí que la comunicación de docentes y alumnos es fundamental, sobre todo para hacerlos razonar el sentido de las ideas y abandonar esas viejas prácticas de hacerlos memorizar y tomar apuntes que no funcionan, pues al salir de los exámenes, pasados dos días se olvida todo. Buscar prácticas pedagógicas, participativas, amenas y respetuosas que los hagan reflexionar sobre el “estado de cosas” es preponderante.
De esta manera, es importante que desde el inicio educacional de los niños, la escuela guarde una espléndida relación con los padres de familia, con las particularidades regionales o territoriales.
También trasciende el evaluar el tipo de instrumentos tecnológicos y si éstos tienen acceso a la red de internet para construir relaciones prácticas de aprendizaje, de escalabilidad, del libro de texto y las de consulta.
La vocación y el gusto por transmitir conocimiento es fundamental, pues los salarios que se devengan en todos los niveles dan para vivir con decoro, pero, de ninguna manera para acumular riqueza.
La emergencia de la pandemia permitió valorar y apreciar el trabajo de los docentes del mundo, quienes, de manera puntual dimos educación virtual respondiendo a las circunstancias actuales.
Ciertamente, sobrevivieron las instituciones educativas serias, objetivas y bien equipadas con docentes comprometidos con sus alumnos y con vocación de servicio. Las “escuelas patito” cerraron o “bajaron la cortina”, al no tener solidez en equipamiento y el compromiso de sus docentes. Así, la UNAM logró salir adelante y, concretamente, su Facultad de Derecho, de la que soy parte, se posicionó como la primera de Iberoamérica en el ranking del mundo. Lo anterior, reitero, es consecuencia del compromiso que tenemos los docentes con nuestra alma mater y, por supuesto, con las generaciones de jóvenes actuales y venideros, ¿o no, estimado lector?
