Derechos del consumidor
En 1985 se celebró el primer Día Internacional de los Derechos del Consumidor, como una forma de reconocer la importancia de estos derechos para promover su protección
La protección de los derechos de los consumidores ha sido una lucha constante en la historia del comercio y la economía mundial. Desde el siglo XX, los derechos de los consumidores cobraron fuerza, dando origen a una serie de leyes y regulaciones para garantizar un trato justo y equitativo para los compradores.
La historia de los derechos de consumo se remonta a 1906 en Detroit por la pésima calidad de los alimentos y los fármacos, luego con la depresión del 29 surgió el “cacerolismo” de las mujeres; en 1960, un grupo de activistas comenzó a denunciar las malas prácticas de las empresas y a reclamar por los derechos de los consumidores. En 1962, fue el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, quien, en su mensaje al Congreso, mencionó la necesidad de proteger a los consumidores y propuso una Declaración de Derechos del Consumidor.
Este primer paso tuvo un impacto importante en todo el mundo, y fue seguido por una serie de eventos e hitos relevantes en la historia de los derechos del consumidor. En 1983, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó las Directrices para la Protección del Consumidor, y en 1985 se celebró el primer Día Internacional de los Derechos del Consumidor, como una forma de reconocer la importancia de estos derechos para promover su protección.
En México, desde 1976, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) es la encargada de velar por los derechos de los consumidores. Así, en la actual temporada de Semana Santa, realiza una serie de acciones para garantizar un comercio justo y equitativo. Entre sus principales acciones se encuentran la supervisión de precios, la verificación de la calidad de los productos, la atención a quejas y denuncias, la orientación a los consumidores sobre sus derechos y obligaciones. Está “de moda” abusar en los antros de los jóvenes con el tema de la discriminación o el condicionamiento de venta obligada de botellas de alcohol, para permitirles el acceso y asignarles mesa, además de obligar al pago de propinas fuera de toda proporción, prohibidas por la ley. Esto sucede a menudo en la colonia Condesa, donde los meseros golpean a los consumidores en caso de negarse.
Es crucial que los consumidores estén al tanto de sus derechos y sepan cómo hacerlos valer. Algunos de estos derechos son: el derecho a recibir información clara y precisa sobre los productos y servicios que adquirimos, a ser tratados de manera justa y equitativa, a mantener la privacidad y seguridad en nuestras compras, a elegir sin ser coaccionados, y a presentar quejas y denuncias si somos víctimas de fraudes o engaños.
En México, como en todo el mundo, las prácticas fraudulentas están a la orden del día. La pandemia de coronavirus impulsó y sigue marcando el auge del comercio electrónico, los consumidores se han inclinado más por navegar en la red para consultar, comprar y pagar bienes y servicios que aprovechan al máximo los piratas cibernéticos, que suben publicidad engañosa que induce al error y/o a la confusión para el robo de datos y del dinero de los consumidores, sin que autoridad alguna los defienda con eficacia.
La Profeco tiene y debe agudizar sus programas de atención a los consumidores del país, virtud a la alta inflación global que estamos viviendo consecuencia de la interrupción de las cadenas de suministro de energía y de alimentos que van de Rusia y Ucrania a Europa y las de Taiwán que producen microchips y semiconductores para países como el nuestro y el vecino del norte. En conclusión, la historia de los derechos del consumidor es una historia de lucha y de avances constantes. La Profeco juega un papel fundamental en este proceso, y es responsabilidad de los consumidores estar informados y ejercer sus derechos de manera responsable y consciente. ¿O no, estimado lector?
