Depresiones
La pandemia agravó las brechas de género, de edad y de sector en el mercado laboral, afectando más a las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales
La depresión es un trastorno emocional que causa un sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés en realizar las actividades cotidianas que afecta a personas de cualquier edad, género o cultura. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es la principal causa de discapacidad en todo el mundo al padecerla más de 300 millones de personas. La ONU reconoce que la depresión es un trastorno mental grave que puede llevar al suicidio, y que es necesario promover el acceso a tratamientos eficaces y eliminar el estigma asociado a los trastornos mentales, al ser un problema de salud pública que afecta el desarrollo humano y social, que requiere de una respuesta integral y coordinada de todos los sectores.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera que la depresión es una enfermedad común, pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida, y que es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos.
Algunas personas tienen una mayor predisposición genética a desarrollar depresión, al estar relacionada con alteraciones en el funcionamiento de ciertos neurotransmisores, como la serotonina, la dopamina o la noradrenalina, que regulan el estado de ánimo, la motivación y el placer. También pueden influir el desequilibrio hormonal, el consumo de alcohol o drogas. Experiencias traumáticas, estrés, baja autoestima, culpa, pérdida de seres queridos, dificultades para afrontar los problemas o conflictos internos. También la personalidad, el estilo de pensamiento, las creencias, el entorno social, familiar, laboral o cultural en el que vive, como la pobreza, la violencia, el aislamiento, la discriminación, el abuso, la falta de apoyo o la presión social.
La pandemia de covid-19 provocó daños en la salud mental de las personas en todo el mundo. De acuerdo con la OMS, la ansiedad y la depresión aumentaron 25% en el primer año de la pandemia por el deterioro de la salud mental, como el miedo, el aislamiento, el duelo, la violencia, el estrés y las dificultades económicas.
La cifra oficial de muertes por covid-19 en el mundo es de 6.2 millones, según los datos notificados a la OMS por sus países miembros. Sin embargo, esta misma organización estima que el número real de muertes asociadas a la pandemia, de forma directa o indirecta, fue de 14,9 millones. Esto y que muchas muertes por covid-19 no fueron registradas como tales, y que otras enfermedades no pudieron ser atendidas debido a la sobrecarga de los sistemas de salud.
La OIT (Organización Internacional del Trabajo) informó que en 2022 hubo 207 millones de personas desempleadas en el mundo, lo que supone un aumento de 21 millones respecto a los niveles anteriores al coronavirus en 2019.
La pandemia causó una pérdida de 8.8% de las horas de trabajo en 2020, lo que equivale a 255 millones de empleos de tiempo completo. Esto redujo los ingresos de los trabajadores en 3.7 billones de dólares, lo que representa 4.4% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. Además, la pandemia agravó las brechas de género, de edad y de sector en el mercado laboral, afectando más a las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales.
Las guerras y los conflictos armados impactan de manera negativa en el empleo y la economía de muchos países. De acuerdo con el Banco Mundial, los conflictos violentos aumentaron en 60% desde 2010, lo que ha provocado una caída del 7% del PIB per cápita y una reducción del 2% de la tasa de empleo en los países afectados.
La migración forzada, causada por la violencia, la persecución y la violación de los derechos humanos, han afectado a millones de personas que han tenido que abandonar sus hogares, sus trabajos y sus comunidades; los casi 90 millones de desplazados sufren las consecuencias psicológicas del trauma, el estrés, el duelo, la ansiedad o la depresión. Así que hay mucho por hacer en este mundo para los millones de personas que sufren de depresión, ¿o no, estimado lector?
