Conflictos

En la Enciclopedia de las guerras, de 2004, de Charles Phillips y Alan Axelrod, se compila una lista completade todas las 1,763 guerras que se conocen en la humanidad.

                Gracias a don Olegario Vázquez Raña

                y a su hijo, Olegario, cumplo 16 años escribiendo

                en Excélsior, El Periódico de la Vida Nacional.

Los conflictos bélicos más importantes de la historia del mundo fueron la Primera y la Segunda Guerra mundiales, Vietnam y sus más de 10 años de violencia, la guerra de Irak, los Balcanes, Afganistán y la de Siria hasta la fecha. Lo que ha ocasionado la pérdida de la vida de millones de personas, de heridos y desplazamientos a causa de la violencia; asimismo, millones de amas de casa han quedado viudas, hijos e hijas sin padre y, de esta manera, familias enteras desintegradas. Son muchas las causas que han originado los conflictos armados, bélicos y de guerra… entre otras, el colonialismo, étnicas, comerciales, tecnológicas, el auge de los extremismos, los falsos nacionalismos y los efectos adversos del cambio climático.

En la Enciclopedia de las guerras, de 2004, de Charles Phillips y Alan Axelrod, se compila una lista completa de todas las 1,763 guerras que se conocen en la humanidad, de las cuales, 123 fueron de naturaleza religiosa; 10, antes del protestantismo; 33, implicando protestantes; 48, entre cristianos y musulmanes; tres entre cristianos y paganos; ocho, con musulmanes; cuatro guerras contra el Estado (en la que figura la mexicana contra los cristeros en 1927-1929); seis, catalogadas como casos peculiares, y tres que aparecen en la lista y no son religiosas (la guerra Castellano-Aragonesa, Lucca y Florencia, y la de los Monjes).

El texto contiene análisis importantes, señala que si Mahoma y Lutero no se hubieran dedicado a predicar y organizar fracciones religiosas, la mayoría de estas guerras que refiere el listado no habrían existido, y afirma que, sin Lutero, las guerras por motivos religiosos entre cristianos se habrían quedado en 10. Todavía más, el análisis informa que no existieron guerras religiosas de católicos contra ortodoxos, con excepción de la de Constantinopla (que fue para saquearla), las guerras entre Rusia y Polonia fueron étnicas o imperiales y no religiosas. La guerra ruso-turca de 1877-1878 fue un choque de imperios en expansión relacionados a los nacionalismos balcánicos.

Qué decir de las conquistas españolas en el norte de África y en América del siglo XVI, dedicadas a la piratería, el saqueo y la captura de presos hispánicos para venderlos como esclavos.

Lo anterior mucho explica las guerras fratricidas que se han dado en la actualidad, el año 2023 registró 59 conflictos bélicos en el mundo, la cifra más alta desde 1946, aunque, paradójicamente, disminuyó el número de estados afectados por las guerras, según el Instituto de Investigación para la Paz, de Oslo, Noruega, que informó que el aumento del número de conflictos se debe en parte a la propagación del grupo yihadista Estado Islámico en Asia, África y en Oriente Medio, así como de otros actores no estatales. África fue el continente más afectado, por 28 conflictos armados; Asia con 17, Oriente Medio con 10, Europa con tres y América con un único conflicto, pese a esto, el número de países afectados por un conflicto bélico ha disminuido, pasando de 39 en 2022 a 34 en 2023. Del mismo modo, el número de fallecidos en combate se redujo a la mitad, en 122 mil, sin embargo, estas cifras son las terceras más altas desde 1989, debido a la invasión rusa a Ucrania y al conflicto de Gaza entre Israel y Hamás (movimiento islamista palestino), y ahí van de nuevo las Coreas (norte y sur).

Las cifras indican que el tablero de conflictos armados en el mundo es mucho más complejo.

Aquí, en nuestro país, las comunidades mexicanas libanesa y judía, en preciso y detallado comunicado, se pronunciaron en favor y búsqueda de la paz, “urgente y necesaria”, sus líderes, Elías Achar, presidente del Comité Central de la Comunidad Judía, y Daniel Karam, presidente del Centro Libanés, narraron cómo sus antecesores migraron a nuestro país huyendo de la persecución y la inestabilidad en el Imperio Otomano y diversas regiones de Europa, encontrando un hogar en México. Ojalá y los líderes mundiales y de los países en conflicto tomaran nota de este exhorto. ¿O no?, estimado lector.

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