Voy i Vuelvo
No es raro ver a Meme con una cámara en la mano. Cuando andamos de gira se la pasa tomando fotos. A veces estoy en el camerino concentrado en la lectura de un libro y siento que alguien me observa con detenimiento. Cuando volteo, descubro que es la lente de su cámara ...
No es raro ver a Meme con una cámara en la mano. Cuando andamos de gira se la pasa tomando fotos. A veces estoy en el camerino concentrado en la lectura de un libro y siento que alguien me observa con detenimiento. Cuando volteo, descubro que es la lente de su cámara enfocándome. Soy uno más de los modelos que mi compañero Emmanuel del Real ha usado en sus fotografías. Es obvio, estoy a su lado, aún más que muchos de sus amigos y familiares. Veintisiete añitos juntos nada más. Así como he sido personaje de sus fotos, también he visto el desarrollo de Meme como fotógrafo. Sobre todo en la evolución de las cámaras que usa, los aditamentos que le ha ido añadiendo a éstas, el empeño que le pone a cada foto que toma, buscando el ángulo perfecto, el claroscuro, la composición.
Los resultados no los veo, Meme no muestra sus fotos. ¿Raro? No creo, yo tampoco le mostré mis cuentos antes de publicarlos. Lo que compartimos son canciones y eso es suficiente para alimentar esa camaradería creativa que llevamos por casi tres décadas.
No había visto sus fotos hasta ahora, que son parte de una exposición y su correspondiente libro: Voy i Vuelvo (Ed. Planeta. 2016). Así que no importa que seamos del mismo grupo, Café Tacvba, soy uno más de los que observan su trabajo. Y, orgullosamente eso sí, uno de sus modelos.
Así como hay una tradición de rockeros que escriben, también hay una de los que se dedican a la fotografía. Recuerdo de botepronto a Andy Summers de The Police. Fue del primero que supe, porque soy admirador de su forma de tocar la guitarra y porque The Police fue uno de mis grupos favoritos en una época temprana de mi vida.
No es mala idea que un músico de gira ocupe su tiempo en tomar fotos: una vida que no todos llevan; un punto de vista distinto; viajes a lugares extraños, exóticos; encuentro con personas interesantes y carismáticas. También me hace pensar que, pasar todo a través de la lente, proponiendo una visión única, es una actividad apasionante, que le puede dar al músico (le da) ese contrapeso para subirte a tocar diario un show demandante físicamente.
Todos los músicos que conozco, en algún momento de su vida, los veo tomando fotografías. Ya sea con un simple celular o con la cámara del momento, la que acaba de salir, la que está de moda. La mayoría de éstos toman fotos sin pensarlo tanto: quieren preservar el momento abrazados de amigos, en grupo, en fiesta. La visita a un lugar histórico, el encuentro con un músico que han admirado desde siempre. Yo pertenezco a ésos, al fotógrafo ocasional. Incluso hay viajes en los que ni fotos tomo. Pero los Fotógrafos (con mayúscula) son una especie distinta.
El que tiene la pasión por la fotografía va y se compra cámaras, lentes carísimos, inmensos, para lograr esa foto ansiada. Luego salen a cazar imágenes o se las encuentran en el camino, les sale al paso. Se detienen constantemente y —hay que decirlo— si uno va acompañándolos sufrirá esperándolos. Meme es de ésos. La misma pasión que le pone al tocar sus teclados, a estar metido en un estudio de grabación conectando cables y mezclando sonidos y efectos, es la que le pone a sus fotografías.
Escuché a Meme comparar este libro, Voy i Vuelvo, con nuestro primer disco. Nuestro primer material fue la recopilación de todas esas canciones que habíamos escrito y tocado durante dos años sin pensar que iban a formar parte de un disco. Eran sólo canciones sueltas que servían para tocar cada fin de semana. La realización del Re (nuestro segundo álbum) fue otra cosa. En ése hubo concepto, ideas que queríamos plasmar, experimentación.
Con Voy i Vuelvo, Emmanuel del Real se destaca como artista en otra disciplina. Qué les puedo decir, me encanta su trabajo. No porque sea del mismo grupo ni porque yo sea su modelo. Pero, bueno, tal vez eso ayuda un poco.
