Viene la ley de Rentas Justas, Razonables y Asequibles (así se llama) propuesta por el gobierno de la Ciudad de México, a cargo de Clara Brugada.
El objetivo, desde luego, es loable: tener rentas accesibles, en una Ciudad de México donde algunas colonias (no todas) se han gentrificado, originando alquileres imposibles de pagar por habitantes originarios de esas colonias. Hablamos de la Condesa, la Roma, la Del Valle, Polanco y algunas más. Y, por si fuera poco, lo caro del alquiler se complicó aún más con el Mundial de Futbol. No va habrá dónde hospedarse.
SIN MÁS VIVIENDA, LA RENTA SEGUIRÁ CARA
Lo malo: la ley de Rentas Justas, Razonables y Asequibles, impulsada por la Secretaría de Vivienda, a cargo de Inti Muñoz, tiene un faltante notorio: no busca generar más oferta inmobiliaria. Sin la construcción de más viviendas populares, más departamentos y hasta casas accesibles, simplemente las rentas seguirán elevadas.
Es la ley básica del mercado de la oferta y la demanda: poca oferta y mucha demanda nos da como resultado el encarecimiento de las rentas.
Desde que surgió el escándalo del cártel inmobiliario en la alcaldía Benito Juárez, no sólo esta demarcación, sino varias, han hecho imposibles los trámites para poder construir edificios con departamentos.
REGULAR RENTAS MÁS ALLÁ DEL DERECHO DEL INQUILINO… TRAERÁ PROBLEMAS
La solución que ha encontrado el gobierno capitalino es regular las rentas. Y una cuestión es tener reglas claras en el alquiler, tanto para quien alquila como para los dueños del inmueble, pero otra muy distinta es querer regresar a la regulación de rentas, que sólo llevará a un mercado negro o a dejar de poner los departamentos y casas en alquiler.
La regulación en rentas no llega al regreso de las rentas congeladas, que fue un fracaso: los inquilinos pagaban muy barato por sus rentas y, a esos niveles, a los dueños de los inmuebles no les interesaba tener en buen estado sus edificios, departamentos o casas. No se construía. No se reparaba. Pero, eso sí, las rentas simulaban un pago que a nadie ayudaba. La nueva regulación trae que las rentas no puedan elevarse más allá de la inflación, ¿y qué tal que el inmueble se encuentra en una buena zona y, de repente, la zona ganó plusvalía y no se puede elevar la renta?
Además, la regulación trae la Defensoría Inquilinaria para ver los conflictos entre propietarios e inquilinos. Pero y… ¿si cae un ocupa en el inmueble que no quiere irse ni pagar nada? Todo el tiempo la Defensoría va a estar defendiendo a ese inquilino, tenga o no la razón.
Aquí se confundieron los derechos de los inquilinos con poner sobre la mesa una regulación en contra de los dueños de los inmuebles.
SÓLO SE CONSTRUYEN 4 MIL Y SOMOS 9.3 MILLONES DE HABITANTES
La solución para combatir la gentrificación (insistimos, no de todas las colonias) es construir más vivienda, con buenos parámetros de seguridad y cuidados ambientales.
Sin construcción de más vivienda, difícilmente las rentas van a bajar de precio. La Cámara Nacional de Desarrollo de la Vivienda (Canadevi) recordaba que en la capital mexicana apenas y se construyen 4,000 nuevas viviendas al año. Somos 9.3 millones de habitantes.
Sin mayor oferta, las rentas seguirán elevadas. El problema no es regular de más el alquiler, sino tener más vivienda. La sobrerregulación del alquiler a favor del inquilino podría llevar a un mercado negro, por fuera y sin contrato, o bien, a que los dueños no se animen a rentar el departamento por temer a no poder sacar a su inquilino o no poderle cobrar la plusvalía de la zona, si es que sube.
RIESGOSO TOMAR DINERO DE SUBCUENTA INFONAVIT Y FOVISSSTE
El dinero de los trabajadores es de los trabajadores, obvio. Pero no parece ser tan obvio cuando vemos una Ley de Vivienda, aprobada en el Senado, donde el Infonavit podrá hacer uso de la subcuenta de vivienda de los trabajadores para financiar su millón 800 mil viviendas que quiere construir.
Hay un cambio en el artículo 56 de la Ley de Vivienda y le permitirá al Infonavit y al Fovissste tocar los fondos para vivienda del trabajador, que logran ser más de 2.4 billones de pesos. ¡Cuidado!, porque ese dinero es de los trabajadores y, si hay un mal manejo en la construcción de viviendas, ¿quién les va a regresar su dinero? Esta iniciativa juega con fuego porque está tomando el dinero que los trabajadores tienen ahorrado para su vivienda y que, si no utilizan, lo pueden recuperar cuando se pensionen.
