Las presiones inflacionarias vienen de fuera y de adentro. Las foráneas por el alto precio del petróleo y derivados: gasolinas, gas, diésel. Las presiones internas, de manufactura propia, tienen que ver con la tortilla, uno de los alimentos básicos del consumo popular, pero también del jitomate, pepino, limón, varias frutas y verduras que no dejan de aumentar desde hace meses.
PRECIOS EN FRUTAS Y VERDURAS DE CONSUMO POPULAR
La presidenta Claudia Sheinbaum no ha hecho caso omiso al problema. Incluso hasta reveló que le pidió al secretario de Hacienda, Edgar Amador, ir de compras para corroborar los altos precios de la canasta básica. Aunque, sinceramente, no había que ir al tianguis ni al supermercado, bastaba con ver la inflación de cada 15 días, donde el último registro nos muestra un alza de 21.77% en frutas y verduras. Y ya ni se diga del jitomate o del pepino, con aumentos de 42 por ciento.
Las presiones en los precios de varios productos de la canasta básica se dejan sentir.
TORTILLEROS, PIDE SHEINBAUM NO ELEVAR PRECIOS
La presidenta Sheinbaum se sorprendió de que los tortilleros, por ejemplo, quieran elevar el precio de la tortilla. La mandataria tiene un punto a su favor: el precio del maíz no ha aumentado. Las presiones sobre la tortilla no vienen por el precio del maíz, sino por todos los demás insumos de las tortillerías: electricidad, gas, maquinaria, salarios, derechos de piso.
Esta semana, en Palacio Nacional, se reunirá la Presidenta —y suponemos que los secretarios de Economía, Marcelo Ebrard, y de Agricultura, Julio Berdegué— con la cadena maíz-tortillería para tocar los temas de las presiones de precios.
GASOLINA, 40% DE IMPUESTOS
En el tema de la gasolina, el gobierno está poniendo de su parte. Hace bien; 40% del precio final de la gasolina y el diésel proviene de impuestos, entre el IVA y el IEPS. Y deberá cuidar el transporte y el almacenaje, que depende más de Pemex que de los gasolineros. De hecho, a estos últimos, por cada litro de gasolina y diésel, les queda alrededor de 2 pesos de margen de ganancia. De todas maneras, la Profeco (Iván Escalante) estará pendiente de que no eleven de más los precios y, si no, vendrán las pancartas de “No cargues aquí, se vuelan la barda con los precios”.
JITOMATE, SE ACEPTARON ARANCELES
El tema del jitomate tiene que ver con una mala negociación arancelaria, donde se aceptó que el jitomate mexicano pague una barbaridad de arancel en Estados Unidos, y esto trajo problemas con los productores, que dejaron de cosechar el jitomate. Lleva meses elevándose el precio.
BANXICO, CONTEXTO COMPLICADO PARA BAJAR TASAS
En este contexto, el Banco de México, autónomo, encargado de bajar la inflación para preservar el valor adquisitivo de la moneda, ha decidido relajar su política monetaria bajando la tasa de interés de 7% a 6.75 por ciento. Fue una decisión muy controvertida. Si bien la tasa no afecta directamente, por ejemplo, el precio del jitomate o la tortilla, también es cierto que no puedes relajar la política monetaria con varios precios al alza, pues así evitarás un contagio a otros precios.
FMI: MÉXICO CON MENOR PRESIÓN ARANCELARIA
El FMI eleva su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana. No será de 2.3%, como plantea Hacienda, pero sí lo sube de 1.5% a 1.6% para 2026.
¿Como es posible si hay un choque internacional por la guerra en Oriente Medio? El FMI explica razones particulares de México para crecer un poco más. Una, es el relajamiento de Donald Trump con su política arancelaria, en donde va adelante la revisión del T-MEC. La otra razón es una política fiscal y monetaria menos restrictiva, pues, en la fiscal, el ajuste de 1.5 puntos del PIB se dio el año pasado, y este año se reducirá el déficit fiscal, pero en décimas, de 4.3% a 4.1% del PIB. Y sobre las tasas de interés ya conocemos la historia: el Banco de México las ha reducido a 6.75%, y muy seguramente las disminuya más, a 6.50 por ciento. Así que 2026 podría tener un poco de mayor crecimiento a 0.8% del primer año de la presidenta Sheinbaum.
Sin embargo, el FMI insiste en reformas para dar mayor seguridad a la inversión, como el fortalecimiento del Estado de derecho, así como invertir en infraestructura.
