El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se lo había planteado a la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum: necesitamos una alianza entre las dos petroleras, Petrobras y Pemex. Y lo reiteró la directora de Petrobras, Magda Chambriard, esta semana.
Petrobras tiene una especialidad en aguas profundas y ultraprofundas, precisamente las del golfo de México, en donde nuestro país ha frenado la producción al dar marcha atrás con las rondas petroleras.
SIN RONDAS PETROLERAS, LA PRODUCCIÓN BAJÓ
Las rondas petroleras iniciadas en el sexenio de Peña Nieto eran parte de la reforma energética, donde se tenían contratos de petroleras privadas para explorar y explotar crudo en aguas del golfo de México. El proceso de exploración y explotación se detuvo porque al expresidente López Obrador le parecían contratos leoninos a favor de los privados frente al Estado. El resultado: la exploración y explotación en aguas profundas del golfo de México se vieron frenadas.
POCOS HAN ENTRADO, ENTRE ELLOS SLIM
Han sido muy pocos los inversionistas privados que han logrado entrar, con fuertes sumas de capital y confiando en el Estado mexicano y en Pemex. Es el caso de Carlos Slim Helú. El empresario mexicano, a través de Carso Energy, participa en la perforación de alrededor de 30 pozos en aguas profundas, en el campo Ixachi, en Veracruz. También selló su participación en Talos Energy para la explotación del yacimiento Zama. Otro pozo de extracción es el de gas del campo Lakach, en Veracruz. Es la nueva apertura de Pemex a la iniciativa privada, donde el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha visto la necesidad de tener contratos mixtos, donde Pemex podrá tener hasta 40% de participación en cada proyecto. El objetivo es aumentar de 1.6 a 1.8 millones de barriles diarios.
LULA Y SHEINBAUM, PETROBRAS Y PEMEX
Aquí empatan los intereses brasileños del gobierno de Lula da Silva con el interés del gobierno de la presidenta Sheinbaum. Petrobras busca proyectos y alianzas en América Latina, tanto con México como con Venezuela.
Para la directora de Petrobras, Magda Chambriard, la alianza podría ser en aguas ultraprofundas del golfo de México, en donde la petrolera brasileña tiene su especialidad.
Exploración y explotación, sobre todo de campos maduros, es lo que quiere Petrobras.
El análisis ha pasado por la mesa de Luz Elena González, secretaria de Energía, y, desde luego, del ahora exdirector de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, quien es suplido por Juan Carlos Carpio Fragoso, muy cercano al equipo de González.
Los números favorecen a Pemex. La presidenta Sheinbaum podría ir a Brasil a sellar el acuerdo para sacar del atolladero a la petrolera mexicana, que, entre deudas, pasivos con proveedores, todavía altos costos de refinación e importación de 50% de gasolina y de 70% del gas, sigue en terapia intensiva.
SHEINBAUM: LE VAMOS A DAR LA VUELTA A S&P
La Presidenta no se guardó su enojo frente a la perspectiva negativa de la agencia calificadora Standard & Poor’s, que si bien ratificó el grado de inversión para la deuda soberana de México, incluso dos peldaños arriba, también la puso en perspectiva negativa, lo que la podría reducir en los siguientes 24 meses. Joydeep Mukherji, director ejecutivo de Standard & Poor’s Global Ratings, nos comentó que la perspectiva negativa se debe al bajo crecimiento económico de México, el cual puede afectar los ingresos públicos y, con ello, presionar el déficit fiscal y elevar la deuda.
Sin embargo, la Presidenta retó a la calificadora: “Le vamos a dar la vuelta”. Con la perspectiva negativa de la deuda soberana, se vino en cascada la perspectiva negativa para Pemex, la CFE, bancos y aseguradoras.
La presidenta Sheinbaum trae bien el diagnóstico: falta inversión privada. Es el tema de su secretario de Hacienda, Edgar Amador, quien confía en que, al iniciar los nuevos contratos de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura, la inversión privada se va a despertar.
No es el único intento para despertar la inversión privada. La Presidenta acaba de presentar varios puntos para eliminar trámites burocráticos, para abrir empresas en 30 días (en polos de desarrollo) y que el SAT no realice auditorías agresivas ni busque cobros retroactivos de impuestos.
Todo esto ha sucedido, en buena parte, porque la reforma judicial ha generado incertidumbre jurídica a la inversión privada. Y ahora buscan dar incentivos a favor de la inversión privada, que lleva 17 meses sin reactivarse.
