El gobierno capitalino de Clara Brugada tuvo un acierto, utilizar el impuesto de hospedaje para financiar obras para el Mundial que, al fin y cabo, serían permanentes. Se creó un fondo mixto, donde la Ciudad de México emitió certificados garantizados por ingresos futuros y logró captar 4 mil millones de pesos. El fideicomiso contó con la participación de BBVA y HSBC. Hasta ahí, todo bien. El único problema: las prisas llegaron porque hay obras inconclusas.
EL AJOLOTE, IDENTIDAD GRÁFICA Y TRENES CHINOS
El ajolote quedó listo (así lo bautizó Clara Brugada). Hubo inconvenientes. El principal, las fallas de energía eléctrica. Parece que se resolvieron. El otro inconveniente, el ajolote, que si bien es una imagen del anfibio endémico de la capital mexicana, desde luego, rompió con el Manual de Identidad Gráfica del Sistema de Movilidad Integrada. Por ejemplo, el Metrobús siempre está en rojo. El Metro siempre en naranja. Pero ¿el ajolote? La inversión fue de 2,386 millones de pesos para el Tren Ligero, que va desde Taxqueña hasta Xochimilco, pasando, obviamente, por el estadio Azteca-Banorte, que se llamará estadio Ciudad de México durante el Mundial. En total se adquirieron 17 nuevos trenes fabricados en China, con un costo de 2 mil 400 millones de pesos.
La obra salió bien, con todo y todo.
AICM: DESPUÉS DE AÑOS, SE INVIRTIERON 10 MMDP
El aeropuerto capitalino también parece haber tenido su shaineadita. Bien. Le agregaron más de 1,200 cajones de estacionamiento, mejoraron los filtros de seguridad, ampliaron las salas de espera, hay mejores vías de comunicación interna, por fin le pusieron más de 3,500 cámaras de seguridad. Mejoraron los baños. Pero esta obra fue federal. Salió del presupuesto a cargo de Edgar Amador, secretario de Hacienda, y por ello fue inaugurada su primera fase por la presidenta Claudia Sheinbaum. El costo se elevó de 8 a 10 mil millones de pesos. Era indispensable, después del rezago aeroportuario en que lo dejó el gobierno lopezobradorista.
DE TLALPAN AL HIGH LINE… INCONCLUSO
Pero de plano hay obras inconclusas. El Parque Elevado de Tlalpan, que unirá por arriba las estaciones Chabacano con Pino Suárez, fue ideado para los más románticos, como el High Line de Manhattan versión chilanga. La obra parece interesante. Pero no se ha terminado. Quedó de inaugurarse el pasado domingo… y nada. Ya hasta nombre tiene, Calzada Flotante de Tlalpan o Tlalli-Pan (parque elevado). Tendría 170 árboles, fuentes y una ciclovía. El proyecto lo realiza Grupo Idinsa, contratado por la Secretaría de Obras y Servicios, con un presupuesto de 1,913 millones de pesos. Y no está listo.
TROLEBÚS CACOMIXTLE, SIN TERMINAR
El que tampoco se ha terminado es el Trolebús Cacomixtle, en la Ruta Silvestre de Los Pedregales. Tendría 100 trolebuses eléctricos que irán del Cetram Huipulco (estadio Azteca-Banorte) y llegaría a la estación Universidad de la Línea 3 del Metro. Todavía no está listo. Al gobierno capitalino le agarraron las prisas con obras inconclusas para el Mundial. Y, desde luego, varias son interesantes, pero cuando se terminen.
HOME OFFICE FRENTE A PROBLEMA DE MOVILIDAD EN LA CDMX
En donde estamos totalmente de acuerdo con Brugada es en el home office para los días de partidos en el estadio Banorte. Habrá home office de escuelas y oficinas para los días 11 de junio, la inauguración, y para el 16, 24 y 27 de junio, así como el 3 de julio. Además, esto va de la mano con la iniciativa aprobada por el Congreso capitalino de hacer home office en la temporada de lluvias por los problemas de movilidad. Y nos pone enfrente del problema que tenemos de movilidad en la Ciudad de México, donde ya no se han construido Metro o transportes públicos eficientes que incentiven dejar el auto.
MONTE DE PIEDAD, DIRECTOR A OCHO MESES DE HUELGA
El Monte de Piedad lleva ocho meses en huelga. En la difícil coyuntura, el patronato nombró a José Antonio Murillo Garza nuevo director de la casa de empeño más longeva del país, con 250 años de historia. Sin embargo, el sindicato consideró que debían irse a huelga porque no se había respetado el Contrato Colectivo de Trabajo, donde el sindicato mantiene control de las plazas y los ascensos. La tarea para Murillo Garza, quien viene de ser director general de RappiCard, no será sencilla. Aunque, después de ocho meses, es lógico que las demás casas de empeño, como todas las que se encuentran en la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Prendarios (Amespre), estén ocupando el vacío dejado por el Monte de Piedad que, por cierto, lanzó un depósito de recuperación para quienes dejaron una prenda a su cargo y, pagando el adeudo e intereses, la puedan recuperar.
