Convención: compromisos, el director, ausentes, el silencio y el rockstar

José Yuste
Activo empresarial
“Los compromisos se cumplen”
Los compromisos se cumplen, nos decía una alta autoridad financiera del país. Y eso fue lo que vimos en la 89 Convención Bancaria de Cancún, el compromiso de los bancos de elevar el crédito de 38% a 48% del PIB a fines de sexenio.
Así lo recordó Edgar Amador, el secretario de Hacienda, quien dejó buen sabor de boca a los banqueros con la iniciativa de infraestructura donde se despiertan los contratos mixtos, incluso con varios vehículos financieros. Pero también lo dijo Ángel Cabrera, el presidente de la CNBV, al acompañar a Amador en la clausura de la Convención. Ambos les recordaron a los banqueros que deben elevar el crédito a la economía mexicana, a sabiendas de tener gran solvencia, con 20% de capitalización (el doble de lo exigido) y de contar con un plan de garantías que ya se detonó por parte de Nafin-Bancomext (pondrá 80% de las garantías de un crédito para mipymes).
El director de orquesta a digitalizar
Quien estuvo en su papel de director de orquesta, bien afinada, fue Emilio Romano, el presidente de los banqueros, quien logró mantener el diálogo con las autoridades, para lograr resultados concretos. Por ejemplo, la meta de digitalizar los pagos en las gasolinerías, donde los bancos dejarán de cobrar a los gasolineros, de manera temporal, su tasa de descuento para incentivar el pago con tarjetas. Fue un compromiso con la presidenta Sheinbaum. Romano se vio suelto, pero lo reconoció él mismo: apoyado por los vicepresidentes. El nuevo estatuto de la ABM funcionó bien. Estuvieron activos los vicepresidentes. Ahí estuvo el trabajo de Eduardo Osuna (BBVA), quien no pudo asistir. El de Jorge Arce (HSBC), Manuel Romo (Banamex), Tomás Ehrenberg (Vx+), Mauricio Naranjo (Monex), así como Felipe García Moreno (JP Morgan) y Jorge del Castillo (MUFG Bank).
Ausentes, los presidentes
La 89 Convención Bancaria tuvo resultados concretos. Sin embargo, en el auditorio de los banqueros sí hubo una ausencia notoria, la de los presidentes de los bancos. El más esperado era Fernando Chico Pardo, nuevo accionista controlador de Banamex, y quien es el nuevo presidente del banco en la recomposición accionaria, tras la venta de Citi. Banamex tuvo notoria participación en la convención, pero la presencia de Chico Pardo era el debut esperado de esta bancaria.
Algunos no asistieron porque el Consejo Mexicano de Negocios tenía su retiro en Punta Mita, y varios presidentes tenían compromisos. Es el caso de Antonio del Valle, presidente de Bx+. Otros tenían compromisos con accionistas, como Carlos Hank González, presidente de Banorte. Tampoco pudo ir alguien estimado por el gremio bancario, como es José Antonio Meade, hoy presidente de HSBC México, y Jaime Serra, presidente de BBVA, tampoco acudió a la cita.
Periodo de silencio de Banxico
La banquera central, Victoria Rodríguez Ceja, estuvo en la inauguración y durante toda la convención. Recordó la importancia del Banco de México autónomo como puntal de estabilidad. Sin embargo, justo el día que comenzó, los integrantes del banco central entraron en su periodo de silencio debido a su próxima decisión el 26 de marzo en la tasa de interés de referencia. Aun así, a los integrantes de la Junta de Gobierno se les vio interesados en las mesas: al subgobernador Omar Mejía, con agendas regionales interesantes y a la subgobernadora Galia Borja, en temas de equidad de género y estudiosa de la política monetaria. Jonathan Heath, de quien se conoce su postura preocupada sobre la inflación, estuvo en todo momento. Y, por cierto, Banxico por fin ya tiene gerente de Comunicación: Juan Carlos Mercado, economista quien ya había trabajado en el banco central. Les hacía falta.
Y el rockstar, Justin Trudeau
Cuando se inaugura la Convención Bancaria el auditorio está lleno. Va la Presidenta, vienen mensajes fuertes. Y poco a poco, como cualquier convención, el auditorio va variando. Ahora fue distinto. Previo a la clausura, la ABM trajo a Justin Trudeau, el exprimer ministro canadiense, quien tiene carisma, en ese momento apenas quedó uno que otro asiento vacío. A Trudeau no se le pudo creer del todo su nueva versión, de estar totalmente a favor del T-MEC, cuando, por presiones internas, intentó un acuerdo binacional con Trump. Y sabemos el desenlace: Trump los insultó con anexar a Canadá y el exprimer ministro perdió el liderazgo.
Sin embargo, Trudeau es un rockstar. Posturas interesantes, sencillas, pero claras. Y eso sí, se le arremolinaban para sacarse una foto con él. Es el efecto Trudeau, al que hasta la hija de Trump, Ivanka, sucumbió. Y ahora el compromiso de Trudeau es nada menos que con la cantante Katy Perry, quien al parecer lo alcanzaría en Tulum. Mal no se la pasa.