Seguro: el cambio

El ocaso del poder emerge cuando el poder poder se torna en no poder poder. A escasas tres semanas del día del ciudadano, jornada en que éste elige quién decidirá por los próximos seis años, a juzgar por los diversos sondeos, es factible una nueva alternancia, señal de que la democracia opera; sin embargo, en la práctica hemos venido observando diversas motivaciones que impulsan la decisión del elector, que suelen no corresponder a los atributos del elegido. Se vota por convicción o por decepción, por premiar o por castigar, por atracción o por repudio

Es así como por estrecho margen —52%—ganó el Brexit en el Reino Unido, principalmente por la frustración de votantes marginados de los beneficios económicos de cinco décadas dentro de la Unión Europea, sintiéndose desplazados por el alto número de refugiados recibidos. Es así como Emmanuel Macron, joven economista inexperto, ganó la Presidencia de Francia, consecuencia de varios golpes de suerte, como la descalificación de los otros dos candidatos favoritos, la decepción contra el gobierno socialista de Francois Hollande, pero, principalmente, por traer una propuesta novedosa, la formación de un nuevo partido —En Marcha— con un mensaje alentador, por demás optimista. Es así como Estados Unidos eligió Presidente a una figura ajena a los pasillos de Washington comprometida con hacer grande a América, nuevamente. Es así como el prácticamente desconocido socialista español, Pedro Sánchez, dos años después de haber renunciado a su escaño de diputado, mediante una moción de censura ha logrado desplazar a Mariano Rajoy, inculpado por corrupción; España ha optado por el cambio, ¿el programa de gobierno de Pedro Sánchez? bueno, eso vendrá luego.

La tendencia electoral a nivel global no tiene la menor misericordia con gobiernos que quedaron a deber, que no cumplieron lo ofrecido. El voto duro se ha ablandado más allá de partidos y lealtades. La alternativa es el cambio, con el inminente riesgo de reincidir e, incluso, profundizar en fallas y errores arrastrados.

Efectivamente, los distintos presidenciables en nuestro país, incluyendo al candidato de partido gobernante, se pronuncian por el cambio, todos coinciden en que es imperioso cambiar. Lamentablemente, las encuestas no dan a conocer cuántos de quiénes votarán por el cambio, lo harán por decepción, castigo o repudio a la situación actual o por estar convencidos de las propuestas del candidato de sus preferencias. 

A 23 días para acudir a las urnas, de no ocurrir algún imprevisto, probablemente se mantendrán las tendencias que se inclinan desde el inicio de la maratónica jornada electoral a favor de Andrés Manuel López Obrador, lo cual sin duda significaría un cambio, un cambio radical. Por lo mismo, sería oportuno en la presente etapa que el aventajado aspirante presidencial se aleje de la airada arenga de la plaza pública y adoptando un tono conciliador explique a detalle, sobre todo para quienes permanecen indecisos, las acciones concretas de los cambios proyectados, siendo pragmático en cuanto a recursos, ventajas y viabilidad. Es tiempo de voltear la página con la mafia del poder, de calificar de rapaces y traficantes de influencias a destacados miembros del sector empresarial, —significa 29% del PIB—; es tiempo de unir voluntades, de que el amor y paz pase de ser un recurso de réplica a una genuina práctica.

Los plantones de la CNTE, incluyendo el de la Ciudad de México, justamente en la presente coyuntura política, obviamente no es casual, la Reforma Educativa es un tema toral de la presente administración, aprobada y aplicada. La presión en la Coordinadora, presumiblemente, se apoya en la promesa de López Obrador de que en caso de ganar, echará para abajo la mal llamada Reforma Educativa. Magnífica señal previa a los comicios sería la pronta disolución de los plantones.

En cuanto a la aparente tregua, obviamente por mutua conveniencia, entre Andrés Manuel López Obrador y el Consejo Mexicano de Negocios, predecimos que esta sería una constante relación prendida con alfileres. Por lo pronto, hubo hasta algún abrazo y el compromiso de que, en caso de proceder, se trabajaría conjuntamente en la elaboración de Plan de Desarrollo Económico del país. Igualmente, se convino en apoyar el régimen de Enrique Peña en lo concerniente al TLCAN.

Escuchamos que este arroz ya se coció, que del plato a la boca se cae la sopa, que el pueblo ya decidió, que la distancia entre candidatos es irremontable, sin embargo, el balón está en juego y hemos de considerar que también el último minuto de juego tiene 60 segundos.

Analista

jrubi80@hotmail.com

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