Saber elegir batallas
Dos situaciones casi simultáneas han expuesto a Andrés Manuel López Obrador ante la opinión pública, mostrándolo como el candidato partidista que ya no es y el virtual presidente electo que comienza a ser
En reacción a la abultada multa que el INE le aplicó a Morena por el supuesto manejo irregular del fideicomiso Por los demás, AMLO se explayó ante los medios calificando dicha sanción como “vil venganza” del organismo electoral. En principio, la defensa de Morena le habría correspondido a la propia dirigencia formal del partido político, además, el término “venganza” no encaja luego del aplastante triunfo electoral de López Obrador y Morena, avalado sin restricciones por el mencionado Instituto. López Obrador ya no está en campaña, fue elegido Presidente de todos los mexicanos. Esperemos que en adelante el futuro mandatario acierte en qué batallas pelear. Por otro lado, es de señalarse el logro de López Obrador para entablar una relación franca con Donald Trump, enviándole al Presidente estadunidense una carta de buenas intenciones, entregada en mano a su secretario de Estado, Mike Pompeo, proponiendo puentes en temas comerciales, de migración, de seguridad y de desarrollo. “Ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito… conseguimos desplazar el establishment o régimen dominante.”
Trump, imagino que halagado, respondió estar de acuerdo con los puntos planteados por López Obrador, “estupenda persona”, considerando que una exitosa renegociación del TLCAN “nos guiará a más empleos y mejor pagados para los trabajadores mexicanos y estadunidenses que tan duro trabajan.” Añadió el Presidente norteamericano que dicha renegociación tiene que ser rápida, ya que de otra manera tendrá que elegir otra alternativa, que aunque no sería de su preferencia, sería mucho más redituable para su país y para sus contribuyentes. Trump dijo apreciar la lucha anunciada por AMLO contra la corrupción, ofreciendo su apoyo al respecto, pugnando conjuntamente por una relación fuerte, lo que beneficiará a México y a él lo haría muy feliz. Vaya cambio de actitud de Trump, que como dice una cosa dice otra y que aún en la coincidencia, busca hacer sentir a su interlocutor que accede “por buena onda”, aunque no sea lo más conveniente para sus intereses y es que ante las próximas elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos, habiéndose ya confrontado Trump con China y con la Unión Europea, dejando un pésimo sabor de boca en su visita a Putin, qué bien le caería a Estados Unidos un acuerdo comercial con sus dos países vecinos, señal de fraternidad y propósitos compartidos. Lo cierto es que la guerra arancelaria emprendida por Donald Trump está perjudicando directamente a agricultores de su propio país, principalmente a productores de soya, de leche y de carne de cerdo, situación que ha presionado al gobierno estadunidense a otorgar un paquete de ayuda por 12 mil millones de dólares como compensación a los afectados por los aranceles impuestos por ellos mismos.
De igual manera, Trump parece recular en su intento arancelario con la Unión Europea, accediendo a crear un grupo conjunto de trabajo para negociar las divergencias vigentes, por lo que de momento queda interrumpido el intento de gravar la importación de autos europeos a Estados Unidos. El péndulo Trump oscila de la arrogante amenaza a la ineludible realidad.
López Obrador recibió a la canciller canadiense, Chrystia Freeland, concordando en homologar las exigencias relativas a derechos humanos, medio ambiente y derechos laborales. Incluso se planteó la posible colaboración canadiense en proyectos como el tren para la zona maya y con el Istmo de Tehuantepec.
Ayer fueron reanudadas las renegociaciones del TLCAN. El titular de Economía, Ildefonso Guajardo, anunció el avance de dos tercios de los 30 capítulos contenidos en dicho acuerdo, estando pendientes reglas de origen, compras de gobierno y entrada temporal de personas. Tanto México como Canadá insisten en que la naturaleza del TLCAN es trilateral.
Existen motivos para estar optimista. Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos, confirmó que las pláticas avanzan a una velocidad sin precedentes, aproximándose la fase final para llegar a un acuerdo de principios.
De fructificar la renegociación del Tratado aludido, sería un ganar —ganar— ganar. Donald Trump quedaría como un hábil negociador capaz de llegar a acuerdos. Enrique Peña, en el deslucido epílogo de su mandato, obtendría el correspondiente reconocimiento y Andrés Manuel López Obrador iniciaría su gestión bajo optimistas augurios económicos.
Sin duda, el TLCAN ha sido una batalla que ha valido la pena pelear.
Analista
