El rescate energético requiere energía
Ni Pemex ha resultado invulnerable ni el petróleo inagotable. Finalmente, no ha habido abundancia que administrar. Nuestro petróleo, el de todos los mexicanos, ha sido desparramado por un monopolio estatal corrupto e ineficiente, beneficiando a funcionarios, proveedores, sindicato y contratistas en turno. Y para rematar, el erario público le ha cargado la mano a Pemex, contribuyente que en 2016 cubrió 1.8 veces más impuestos que las 104 empresas integrantes de la Bolsa Mexicana de Valores
En nostálgicos años de bonanza, entre 2000 y 2013, en que a lo largo de un lustro se produjeron, en promedio, más de 3 millones de barriles diarios de petróleo y el precio por barril osciló en 100 dólares, en vez de que se canalizaran los excedentes, calculados en más de un billón de pesos, a infraestructura y tecnología, a disminuir pasivos y a mantener liquidez, dicho monto fue encauzado al gasto ordinario del gobierno federal y estatales.
En Pemex no aplica la máxima de zapatero a tus zapatos. En 1997, la entonces paraestatal adquirió 4.5% de la petrolera española Repsol, aumentando en 2011 su participación hasta 9.49%, erogando 20 mil 783 millones de pesos; en junio de 2013, Pemex vendió el total de acciones con pérdida de 10 mil 126 millones de pesos. En 2012, Pemex contrató la construcción de dos buques hotel en Astilleros de Galicia, en España, con inversión de 380 millones de dólares; el proyecto resultó fallido, ninguno de los dos barcos fue utilizado para lo proyectado. En 2013, Pemex convino la compra del astillero español Barrera, con inversión superior a diez millones de euros, intentando desarrollar capacidades para construir buques especializados en México; para 2016 se habían ya perdido 5.5 millones de euros. En 2014, Pemex compró la planta de urea Agro Nitrogenados en 275 millones de dólares, integrada de chatarra, equipo incompleto, en mal estado e inservible y para cuya rehabilitación se requirió una cantidad superior al costo de la planta. En 2016, Pemex adquirió Grupo Fertinal, presuntamente en 255 millones de dólares, siendo que un despacho externo determinó que la operación fue por 635 millones de dólares. Clásico ejemplo de inversiones absurdas, no rentables e injustificadas.
En agosto de 2017, el diario O Globo, de Brasil, publicó documentos donde un exejecutivo de Odebrecht, la mayor constructora de Latinoamérica, aceptó haber sobornado con 10.5 millones de dólares al entonces director de Pemex, Emilio Lozoya , a cambio de un contrato por 115 millones de dólares.
El sindicado de Pemex, cuyo líder Carlos Romero Deschamps permanece desde 1993, siendo 3 veces diputado y 2 veces senador, goza de insólitas concesiones y canonjías, sin cuentas que rendir. Un mero ejemplo: Pemex ha cubierto a su sindicato a lo largo de 5 sexenios casi 100 mil millones de pesos por concepto del 2% de todos los contratos firmados con empresas privadas.
Pemex permanece in articulo mortis, su activo total es de 2 billones 132 mil 708 millones de pesos, mientras su pasivo total asciende a 3 billones 679 mil 543 millones de pesos. Pemex perdió en el primer semestre del presente año 163 mil 172,505 millones de pesos. Pemex produce 1 millón 846 mil barriles diarios de petróleo crudo, 27% menos que un año atrás. La compra de gasolina al exterior al inicio de sexenio era 27% del consumo, hoy alcanza 72 por ciento.
¿Podrá Andrés Manuel López Obrador rescatar a Pemex con la planeada inversión de 175 mil millones de pesos, pretendiendo recuperar la producción petrolera rehabilitando refinerías? La CFE, en su proporción, adolece de vicios similares a Pemex, empresa estatal abusada, mal administrada, nido de corrupción. La CFE perdió al primer semestre de 2018 la friolera de 39 mil 864 millones de pesos. La empresa detenta una deuda total por 40 mil millones de pesos y aun así se dará el lujo de condonar pagos a morosos del 1º de julio para atrás.
Andrés Manuel López Obrador: “Primer lugar, hasta me apena decirlo, en corrupción lo tiene Pemex. Segundo lugar en corrupción, la Comisión Federal de Electricidad… Se cerraron de manera deliberada las plantas para comprar la energía a empresas extranjeras… Necesitábamos a una gente como Manuel Bartlett, yo respeto mucho la opinión de ellos, pero tengo la responsabilidad de que haya orden y que “los conservadores no sigan saqueando a México”.
López Obrador ha sido contundente en su resolución de afrontar el descomunal desafío de rescatar Pemex y la CFE. El beneficio de la duda, el actual bono de confianza ciudadano tiene un limitado plazo de expiración.
Analista
