Confrontados
Simultáneo a la exigencia de la cúpula empresarial al gobierno federal de ejercer acciones inmediatas para combatir la violencia y el crimen, colocados en niveles nunca vistos, el presidente Enrique Peña recrimina que los mexicanos “nos autoflagelamos, decimos que estamos mal y en un escenario crítico”.
Nosotros, cautiva audiencia de la tragicomedia nacional, sólo requerimos pasar de canal para que el semblante de gozo se torne en rictus de preocupación. Apenas despuntando el sexenio, la habitualmente enfrentada clase política rubricó el pacto histórico que nos elevaría a sorprendentes niveles de crecimiento económico: fueron aprobadas la reformas estructurales. Hoy, en el ocaso, constatamos que la aguja del PIB no brincó más allá de lo acostumbrado —2.5 % promedio anual—, que el litro de gasolina Premium de $11.28 por litro ha llegado a $20, que el TLCAN se tambalea, que nuestra moneda de $12.97 hoy se cotiza en 19.75 por dólar, que la deuda pública recibida en 5.9 billones de pesos hoy rebasa los 10 billones.
El presidente Peña rechazó que exista una crisis económica, exhortando a darle una dimensión justa a lo que sí tenemos, a esforzarnos para continuar creciendo económicamente, enfatizando en la cifra récord de empleos que, seguramente, alcanzará la meta de 4 millones generados durante el sexenio. El número de afiliados al Seguro Social ronda ya en los 20 millones. Peña: “Creo que hay que darle justa dimensión a lo que sí tenemos”.
No obstante, el sindicato empresarial de afiliación voluntaria, Coparmex, se inconforma contra la inseguridad que causa severo daño económico, reduciendo la inversión y la creación de empleos, proponiendo crear un círculo virtuoso de pacificación a partir de la generación de riqueza. El tiempo se le acaba a este gobierno y también la paciencia de los ciudadanos. No podemos seguir esperando. Es la última llamada.
El Consejo Coordinador Empresarial, a su vez, denuncia a los tres niveles de gobierno por omisos e impasibles en la protección de trabajadores e inversionistas, aludiendo al cierre de un centro de distribución de Coca-Cola en Guerrero, por el asedio del crimen organizado, así como la empresa Lala en Ciudad Mante, Tamaulipas, y la mina de plata Dolores en Chihuahua, por causas similares. “Que no se postergue más la profesionalización de las policías, que se multipliquen los elementos donde sea necesario y se coordinen las fuerzas armadas cuando las autoridades civiles sean rebasadas por la delincuencia”.
La intranquilidad empresarial se agudiza ante la muy posible victoria de Andrés Manuel López Obrador. Distintas reacciones y comentarios alusivos al sector empresarial, por parte del candidato de Morena, han inducido a relevantes capitanes empresariales a solicitar a su personal reflexionar su voto, meditando sobre el riesgo de un gobierno populista. José Ramón Elizondo, de Grupo Vasconia; Héctor Hernández, de Grupo Herdez; Eloy Vallina, de Grupo Chihuahua; José Antonio Fernández, de Femsa, y Alberto Bailléres, de Grupo Bal, se muestran, abierta y francamente, inquietos por la implantación de medidas populistas, regresión a tiempos y adversidades presuntamente ya remontadas.
Germán Larrea, presidente de Grupo México, propietario de Minera de Cananea, empresa libradora de 55 millones de dólares colocados en un fideicomiso a favor de sus trabajadores y presuntamente desviados por el expatriado líder Napoleón Gómez Urrutia —hoy aspirante a senador—, sostiene de tiempo atrás una ríspida relación con Andrés Manuel López Obrador, quien señala al empresario de haber adquirido dicha mina a un precio irrisorio, gracias al entonces presidente Carlos Salinas. Es así, que en días pasados, Germán Larrea envió un escrito a sus empleados, accionistas y colaboradores exhortándolos a no votar por un gobierno populista que de imponerse en México desincentivaría inversiones, disminuiría empleos, provocaría alza de precios y devaluación de la moneda. Larrea se dice preocupado por las propuestas de estatización de empresas, derogación de la Reforma Energética y de la Educativa, rechazando el modelo económico que no funcionó en Venezuela, Cuba y la Unión Soviética. AMLO le pide a Larrea no propagar miedos: “Lo único que queremos es que se acabe la corrupción y el influyentismo, que el gobierno ya no esté secuestrado por una minoría rapaz”. López Obrador se refirió a Larrea como traficante de influencias. Respuesta de la Coparmex: “Hacemos un llamado a la tolerancia, erradicando imputaciones calumniosas en contra de empresarios, que como Germán Larrea expresan en ejercicio de la libertad su visión de país”. En oportuna intervención, Alfonso Romo invita al empresariado a tener confianza “en este nuevo proyecto de nación.”
A un mes exacto de la elección, López Obrador destaca como candidato puntero, ¿por qué confrontarse con la iniciativa privada? ¿ésta sería la tónica que preva-lecería en adelante?
