En sus marcas…
Quedaron definidas las tres principales fuerzas electorales para las elecciones del próximo 2018, dos de ellas inéditas, Morena y Por México al Frente —si es que no ha cambiado de nombre—, coalición de la cual emergió Ricardo Anaya desde su liderazgo panista
Anaya, desde la presidencia del PAN, se sacudió la tutela de su antecesor, Gustavo Madero, y con absoluto hermetismo armó su estrategia personal para mutarse en candidato oficial a la primera magistratura del país, esquivando, para ello, considerables escollos: la aventajada Margarita Zavala, la rebeldía de connotados compañeros de partido, las incesantes imputaciones de un diario de circulación nacional y, sobre todo, haber evitado la escisión del Frente, cuyo mérito recae, en gran medida, en la institucional reacción de Miguel Ángel Mancera, que, lamentando el procedimiento que inclinó la balanza en favor de Ricardo Anaya, descartó ser factor de división o freno. ¿Será ahora Anaya capaz de materializar una efectiva operación cicatriz dentro del partido albiazul?
Anaya censura a los gobiernos panistas de Fox y Calderón por no lograr desintegrar la estructura priista de corrupción e impunidad. Anaya se pronuncia por un cambio profundo, más allá de la simple administración de la tragedia nacional, proponiendo cinco ejes centrales: seguridad y justicia, pobreza y desigualdad, combate a la corrupción, cambio de régimen y México ante el mundo. El novedoso esquema de un gobierno de coalición habría de irse consolidando sobre la marcha, conciliando posturas diferentes —uniones igualitarias, aborto, etcétera—, integrando un gabinete plural en el cual, por ejemplo, la gobernación recayera en un funcionario de un partido distinto al del Presidente.
Creí haber traspapelado mis apuntes confundiendo contenidos, pero no, la propuesta del ingreso básico universal no proviene del ilusorio precandidato de Morena, sino de Ricardo Anaya, el conservador precandidato del PAN. Pues bien, Anaya plantea repartir una cantidad mensual garantizada por el Estado a cada ciudadano, por el simple hecho de ser mexicano, cubierto con fondos adicionales no contemplados por la Ley de Ingresos, mismos que en 2016 representaron 686 mil millones de pesos, erradicando así la pobreza extrema y estimulando la economía. Anaya apoya su propuesta en el respaldo de tres distintos premios Nobel. Pregunto: ¿no sería preferible recabar en un primer año los fondos requeridos de lo que hoy parece un quimérico planteamiento y, ya con la lana en la buchaca, destinar una parte en favor de programas de ayuda dirigidos directamente a los más necesitados y otra invertirla en infraestructura redituable?
Suponemos que los compromisos contraídos por Anaya en su propósito presidencial con sus coaligados y apoyadores, resultarán por demás gravosos. Al PRD le correspondió nominar aspirante a la Jefatura de Gobierno de la CDMX. Al MC se le consideró —obvio— para proponer la gubernatura de Jalisco. Rafael Moreno Valle posiblemente intercederá en determinadas postulaciones poblanas y quizás alguna futura posición para él mismo.
Desde luego, Anaya también recibió la bienvenida de parte del decano de los candidatos presidenciales, Andrés Manuel López Obrador: pirruris de la mafia del poder. Junto con Meade: “Están blancos, puxhos, peleles que no les da ni el sol”. A propósito de AMLO, al registrarse como precandidato presidencial reiteró sus planes de pensión universal, becas para universitarios y salarios para jóvenes que ni estudian ni trabajan, los cuales, conjuntamente, al menos significarían una erogación anual de 147 mil 472 millones de pesos, eso sí, sin elevar impuestos ni aumentar la deuda externa.
Tiempo de Santaclós, en que los aspirantes presidenciales prometen lo que los oídos electorales quieren escuchar, en fin, lo importante es ganar, el prometer no empobrece. Aun así, ¿imagina usted la complicación de reubicar las distintas dependencias de gobierno a lo largo del territorio nacional? ¿Cuántos miles de servidores públicos que laboran, por ejemplo, en la Secretaría de Turismo, habrían de trasladarse a vivir a Chetumal? ¿Y los de Nafinsa a Torreón y los del ISSSTE a Colima, etcétera? Justamente, la Coparmex señaló que el presidente Peña Nieto, a la fecha, únicamente ha cumplido el 40% de compromisos firmados en 2012 ante notario público.
Se registran 3 precandidatos a 3 precampañas en 3 distintas coaliciones de 3 y el resultado augura quedar en tercias. En la realidad son candidatos y son campañas. En cuanto a la posibilidad de participar en la multitud de spots que se avecinan, cada precandidato se dará sus propias mañas. Curioso, los partidos aprueban leyes y reglamentos para luego buscar el modo de infringirlos.
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