La mayoría suma menos

Vaya espectáculo en torno de la 47 Asamblea General de la OEA, en Cancún, cuyo objetivo sustancial radicaba en emitir una consensuada declaración sobre la crisis en Venezuela y terminó siendo el escenario en el cual 34 desconcertados participantes del organismo soportaron prolongada e impertinente bufonada proveniente de la canciller de dicho país: “Camada de perritos simpáticos del imperio”. 

Previo al inicio de la Asamblea, fue presentada la propuesta de México, Estados Unidos, Canadá, Chile, Brasil, Argentina, Colombia, Honduras, Paraguay, Guatemala, Panamá y Perú, exhortando al gobierno de Nicolás Maduro a liberar presos políticos, establecer un calendario electoral con supervisión internacional y suspender  enjuiciamientos de civiles por parte de tribunales militares, principalmente. La canciller venezolana Delcy Rodríguez —y su extensa comitiva de 27 asistentes— desconoció la reunión y los resultados que de ella derivaran, anunciando el inmediato retiro de Venezuela de la Asamblea. La propuesta mencionada, finalmente, no alcanzó los 23 votos requeridos para ser aceptada. Obtuvo 20 votos, que significan 93% de la población continental y 98% del PIB total.  Los pequeños países del Caribe reciben petróleo venezolano en condiciones preferenciales y el voto de cada cual equivale, por ejemplo, al de México.

La canciller venezolana, quien se despidió con un “y no volveré a esta Asamblea mientras seamos un país libre y soberano”, irrumpió en la sesión de la mañana siguiente airada y airosa.

El subsecretario de Estado de EU, John Sullivan, apoyó crear un grupo de contacto, promotor del diálogo entre las partes confrontadas en Venezuela. En respuesta, la canciller venezolana denunció la intención imperialista de Washington “que pretende apoderarse de los cuantiosos recursos naturales de Venezuela”. Distintos cancilleres se manifestaron por establecer un diálogo constructivo para distender la crisis en Venezuela. Doña Delcy les fue replicando en su ramplón lenguaje diplomático. Al canciller de Costa Rica: analfabeta político. Al canciller de Perú: perrito simpático. A la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá: ¿A qué están llamando, a la guerra? “Les exijo respeto a los sumisos”.

Entre que la canciller venezolana estuvo en que se va y que se va, pero no se había ido, le dejó de tarea a la OEA, la presentación de diez propuestas de resolución, entre las cuales destaca la siguiente: “Hay una resolución en solidaridad con los 43 de Ayotzinapa, a quienes realmente rendimos homenaje porque sabemos el dolor que atraviesan en la búsqueda de la verdad y en la determinación de la justicia”. En qué quedamos, doña Delcy, usted y el quisquilloso gobierno que representa, tan suspicaces y recelosos con la mínima crítica relativa a Venezuela, con esa piel delgada con que a la primera de cambio responden: con Venezuela nadie se mete. Díganos de qué prerrogativas goza usted para desviarse de su definida visita oficial a México y acudir a un previsto acto con padres de desaparecidos en Ayotzinapa —indescifrable drama que ha consternado a la opinión pública y en cuyo esclarecimiento han participado reconocidos peritos a nivel internacional— para despotricar abiertamente en contra del gobierno mexicano. ¿Cómo vería usted, doña Delcy, a nuestro canciller en Caracas elevando consignas contra su gobierno y exigiendo la liberación de Leopoldo López y demás presos políticos?

Los diez proyectos de resolución presentados por Venezuela —obviamente— fueron rechazados por la Asamblea General de la OEA.

Nobleza obliga. En la Venezuela de Maduro, una sobresaliente funcionaria leal a la causa chavista, nada menos que la fiscal general de Venezuela desde 2007, Luisa Ortega Díaz, consciente de las posibles consecuencias a las que habrá de enfrentarse, leal a sus principios y convicciones, pero sobre todo a la ley, se pronunció contraria a las decisiones del Tribunal Superior de Justicia que en la práctica disolvían el Parlamento, otorgando a Nicolás Maduro poderes legislativos en su propósito de crear una nueva Constitución a su propio beneficio. El subyugado Tribunal Superior de Justicia ha alegado incapacidad mental de la fiscal Ortega, acusada de mentir al país, solicitando a la Corte la congelación de sus activos, así como prohibiéndole salir del país. Luisa Ortega: “Yo estoy preparada para todo, como una mujer de Estado que soy. Lamentablemente en Venezuela ya no hay un Estado de derecho, sino un Estado de terror”. Doña Luisa, mis respetos.

Previo a la clausura de la Asamblea, ¿quién cree usted que se apareció? Exacto, Delcy Rodríguez, anunciando que por amor a Venezuela abandona su cargo para incorporarse a la Asamblea Nacional Constituyente.

La Asamblea de la OEA no logró concretar declaración formal alguna contra Venezuela. ¿Hasta cuándo, hasta cuántos muertos, hasta cuántas asambleas más? Que absurdo, la mayoría suma menos.

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