Momento decisivo
Resultaría nefasto para el actual régimen agregar otro episodio masivo y violento de fatales consecuencias sin identificar y consignar a los culpables.
El disminuido magisterio disidente de Oaxaca inhaló una bocanada de oxígeno emanada del condenable atentado con saldo de nueve muertos y más de una centena de heridos, cometido el pasado domingo en Nochixtlán. Además de la CNTE, en la entidad oaxaqueña predominan otros grupos radicales, con posibles vínculos con la guerrilla urbana: APPO —Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca—, FPR —Frente Popular Revolucionario—, FALP —Frente Amplio de Lucha Popular—, MAIZ —Movimiento Agrario Indígena Zapatista— y COCEI —Coalición Obrera Campesina y Estudiantil del Istmo—, principalmente.
Es imperioso esclarecer a la brevedad lo ocurrido en Nochixtlán, fincar responsabilidades y proceder en consecuencia. Suena ilógico y poco inteligente que policías federales y estatales estuvieran armados e intentaran desalojar una carretera federal iniciando la refriega, sabedores que una víctima fatal se torna en mártir y moneda de cambio del movimiento rebelde. Aun así, de existir responsabilidad de la fuerza pública en estos desdichados sucesos, que se actúe firmemente conforme a la ley. Igualmente si la responsabilidad recae sobre miembros provocadores de la CNTE o de ajenos embozados, que la ley sea aplicada con rigor. En vía de mientras, organismos antisistémicos y no gubernamentales exhiben elegidos videos y fotografías que sugieren que el gobierno se extralimitó en sus funciones.
La autoridad, curtida en pasadas y pesadas experiencias, debiera cumplir con el mínimo protocolo de videograbar su participación en actos susceptibles a salirse —como ocurrió— de control. En tanto, se expanden en las distintas redes sociales y órganos de comunicación masiva, críticas dolosas relativas a la transgresión de derechos humanos. Tanto la CNDH como la CIDH han instado al gobierno mexicano a no vulnerar los derechos humanos de los niños y a promover un proceso de diálogo con pleno apego y respeto a los derechos humanos. Imagine usted nada menos que a la canciller de Venezuela —exacto, Venezuela dándonos cátedra de derechos humanos— en plena sesión de la OEA solicitando y obteniendo el guardar un minuto de silencio en “homenaje a los maestros de Oaxaca —por cierto, y sin demeritar la gravedad del drama de Nochixtlán, ninguno de los muertos era maestro— y la represión que han sufrido”.
La tragedia de Nochixtlán aflojó a la Secretaría de Gobernación, la decisión de atender los asuntos educativos en la SEP quedó en el puro intento; en un santiamén un grupo representativo de 40 maestros disidentes de la CNTE fue convocado a reunirse en una mesa de diálogo con la participación del secretario de Gobernación. El secretario Nuño a modo de descargo aclaró que en dicha reunión no serían tratados temas relacionados con la educación. Sí, cómo no, previo al inicio de la reunión, en pleno patio del Palacio de Cobián, con el amenazante puño izquierdo cerrado y en alto, los señores de la CNTE ya vitoreaban: “Va a caer, va a caer, la Reforma va a caer”.
Los representantes de la CNTE acudieron a la reunión con un pliego petitorio de nueve puntos, obviamente vinculados con asuntos de educación, solicitando la liberación de sus líderes encarcelados —¿aunque sean culpables?— desde 2015, pago inmediato a jubilados y pensionados y salarios retenidos a partir del 1 enero de 2015, respeto a la estabilidad laboral y plazas para los egresados de escuelas normales y, principalmente, “la derogación en los hechos de la Reforma Educativa”. Se convocó a una segunda reunión para el próximo 27 de junio, sin embargo, tal y como lo exclamó a la salida de la junta celebrada, el líder de la Sección 7 de Chiapas: “La disidencia magisterial mantendrá su exigencia de la total abrogación de la Reforma”.
Sería decepcionante que la decisión asumida un año atrás por Gobernación con respecto a dejar de ser esquilmados continuamente por la CNTE, ahora por los motivos que sean, se revierta. Comprendemos el riesgo que significa la latente adhesión de grupos, organismos, sindicatos y oportunistas anarquistas a favor de las presuntas razones de la minoritaria disidencia magisterial. Sin embargo, no hay de otra, sólo existe una autoridad electa en las urnas y no es la CNTE.
Lo que esperamos: Que se resuelvan los hechos de Nochixtlán, que se ratifique la autoridad del Estado y que se avance sin pausa en la Reforma Educativa.
