Diputados en comisiones

El acotado privilegio de ser diputado, anhelo aspiracional por excelencia. Ningún interés particular es equiparable al honor de representar intereses comunitarios ante una Cámara legislativa, punto neurálgico del poder político.

A los diputados corresponde ser garantes del orden, estabilidad, gobernabilidad y representatividad de los plurales intereses ciudadanos. Sin embargo, en la práctica los diputados —como si todos fueran uno— son conceptuados como distantes, poco preocupados por sus representados, conflictivos, aprovechados y deshonestos. Distintos sondeos convergen —en este caso CESOP— en señalar a la Cámara de Diputados como una de las tres instituciones públicas menos confiables. Sin duda, un reto inaplazable de la actual Legislatura de dicha Cámara es pugnar por restaurar la reputación propia a la imagen de los 500 miembros que la integran, pero principalmente al loable recinto que los hospeda.

El presupuesto solicitado para la Cámara de Diputados en 2016 asciende a siete mil 559 millones de pesos. La dieta —¿dieta?— mensual de cada diputado federal es de 148 mil pesos mensuales, más prestaciones, seguros y despensas, alcanzando un total de 198 mil pesos mensuales.

La jornada anual ordinaria de la Cámara de Diputados comprende apenas 195 días, sesionando dos veces por semana, hasta la presente, en que se acordó sesionar un día adicional para así desahogar a la brevedad posible el rezago en las iniciativas presentadas.

Para mejor cumplir con sus atribuciones constitucionales y legales, la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados procede a instalar 56 comisiones ordinarias y otras 39 especiales, integradas en proporción al número de diputados, las cuales habrán de preparar los trabajos, informes o dictámenes requeridos para que el pleno resuelva en definitiva. Cada presidente de comisión ordinaria cuenta —adicionalmente— con 38 mil pesos mensuales, vehículo, celular, secretario técnico, dos asesores, un auxiliar, tres secretarias, ¡cinco banquetes anuales!, tarjeta IAVE, cuatro boletos redondos en avión adicionales a los cuatro recibidos mensualmente en caso de radicar a más de 200 kilómetros del DF, vales de despensa, papelería impresa, fotocopiado, teléfono fijo y chofer. Cada comisión ordinaria significa 4.4 millones de pesos anuales, o sea 246.4 millones anuales. Las comisiones más relevantes serán controladas por el PRI —23 comisiones— y PAN —12 comisiones—. Una relevante proporción de las 39 comisiones especiales no sesionan regularmente ni emiten dictámenes de opinión y aun así en 2014 se destinaron más de 70 millones de pesos para su funcionamiento. Desde luego que el número de comisiones es excesiva y además, en no pocas ocasiones, asignadas a ajenos a la materia —ej: Comisión de Cultura—  con tal de cumplir con las cuotas de proporcionalidad partidista. La bancada del PRI propuso modificar la periodicidad de las sesiones de comisiones y comités, proponiendo reuniones cuando menos de dos veces por mes, aun en periodos de receso. “Requerimos renovar la imagen que tiene de nosotros la ciudadanía”.

De acuerdo con la consultora Integralia, los grupos parlamentarios del Congreso de la Unión manejan una partida secreta para sobresueldos, asesores, viajes, premios a aliados, gastos personales y hasta para financiar campañas políticas. Dichos recursos alcanzaron en la Cámara de Diputados en los últimos cuatro años, tres mil 243.5 millones de pesos, mismos que permanecen en la opacidad.

Pareciera que apenas al establecer contacto en su curul, los flamantes diputados se transforman, convirtiéndose en cómplices de sus pares, sin afectar el partido del que provengan, guardando absoluto hermetismo con respecto de los infundados beneficios económicos en su favor. Recordemos al diputado tabasqueño Gerardo Priego, cuando en agosto de 2009 devolvió a la honorable Cámara de Diputados más de un millón de pesos que le habían sido entregados por viajes no realizados. La reacción en la Cámara fue de reclamo hacia su compañero por haber hecho ruido, ya que la cantidad devuelta estaba considerada en el presupuesto autorizado.

 Para los anales de la Cámara: El coordinador del PRI solicitó al presidente perredista de la Mesa Directiva cumplir con el acuerdo parlamentario de iniciar puntualmente las sesiones programadas a las once de la mañana. La respuesta escrita: “El inicio de sesiones ocurrirá cuando el presidente de la mesa directiva haga sonar la campana”. No, pos sí.

Sugiero la creación de una comisión que evalúe la conveniencia de sostener tan elevado número de comisiones. No es lo mismo, comisiones ordinarias de diputados que ordinarios diputados en comisiones.

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