Señoras y señores, el conflicto entre la UEFA y la FIFA está cambiando la historia del futbol. Cada vez, con más frecuencia, se venía hablando de calendarios saturados, brechas salariales y de recursos, casas de apuestas, decisiones importantes sin tomar en cuenta a futbolistas, clubes y aficionados. Sin embargo, nunca se había llegado al punto en el que la UEFA amenazara a la FIFA con no participar en sus torneos. Imagínense un mundial sin las potencias europeas…
La causa es la propuesta de Gianni Infantino para que inversores privados participen en el negocio comercial del Mundial. La FIFA pretende generar miles de millones de dólares para, según Infantino, apoyar el desarrollo del futbol en todo el mundo. La UEFA se opone a que el torneo deportivo más se vuelva un activo financiero.
La Copa del Mundo cumplirá 100 años en su próxima edición. Además de ser patrimonio cultural, es el evento deportivo más visto en todo el planeta porque simboliza la unidad global, crea héroes y escribe algunas de las historias más emotivas del deporte. Su existencia nunca estuvo relacionada con inversionistas y resultados financieros.
La UEFA deja claro que nadie es dueño del futbol y, por lo tanto, nadie tiene derecho a venderlo. Acusa a la FIFA de trabajar un proyecto sin transparencia y sin la aprobación de las federaciones. Insiste en que el objetivo de los próximos mundiales sería maximizar ganancias para los inversionistas, antes que los aspectos deportivos y el cuidado de los jugadores.
¿Qué va a pasar cuando los inversionistas quieran más partidos, más sedes, más torneos o calendarios más cargados para incrementar sus ganancias? El riesgo es que el negocio terminará estando por encima del jugador, de la afición y del futbol.
Infantino ha ayudado económicamente a varias federaciones pequeñas. Muchas asociaciones dependen de los recursos que reciben de la FIFA. Si esto es cierto, atraer nuevas inversiones permitiría repartir más dinero entre países necesitados.
No sólo es un desacuerdo entre UEFA y la FIFA. Es un problema entre dos modelos de administrar y vivir el futbol.
Europa defiende que el deporte no puede privatizarse. La FIFA está convencida de que metiendo capital nuevo podrán expandir el futbol.
Hoy en día, el futbol se mueve por una línea muy delgada. Los traspasos multimillonarios, la inflación de sueldos, los nuevos formatos de competición y la explotación comercial han complicado un deporte que alguna vez fue mucho más sencillo y noble. Lo que sigue preocupando es que cada día aparecen más partidos, más competiciones y más contratos. Por otro lado, el tiempo familiar, el amor por la camiseta, el cuidado de la salud y la belleza del futbol han disminuido.
Y, siguiendo con torneos, la Leagues Cup está dejando claro que a brecha entre la MLS y la Liga MX se ha reducido de forma significativa.
La MLS ha evolucionado de manera sostenida: ha incrementado la participación de figuras internacionales, ha fortalecido su infraestructura, apuesta por proyectos de largo plazo y es más coherente su planificación de clubes.
En contraste, la Liga MX ha mantenido un modelo más reactivo: la rotación de entrenadores, la dependencia del corto plazo y la falta de continuidad en proyectos deportivos siguen siendo el pan de cada día. La eliminación del ascenso y descenso y la multipropiedad le quitan seriedad y frenan su crecimiento.
La idea de una superioridad de la Liga MX ha desaparecido, ahora el equilibrio es lo común. Esto debería ser un punto de reflexión para el futbol mexicano.
La incorporación de partidos en territorio mexicano a partir de este año, ayudará a tener un formato más equilibrado.
Grupo Imagen, a través de Imagen Televisión, se suma a la cobertura del torneo. Está teniendo un papel relevante en las grandes coberturas futbolísticas, ofreciendo partidos en televisión abierta y compitiendo por una audiencia que durante años se repartió entre Televisa y TV Azteca. El aficionado dispone de más opciones para seguir el evento y se incrementa el valor comercial para patrocinadores y anunciantes.
