Señoras y señores, Rafael Márquez comenzó su aventura como director técnico de la Selección Mexicana con un resultado que le permite respirar, pero también con un partido que mostró lo que tendrá que corregir rumbo al Mundial de 2030.
Colombia tuvo, durante mucho tiempo, el control del encuentro. México recibió el primer gol al minuto nueve, cuando Luis Suárez aprovechó un centro de Richard Ríos y ganó por arriba a la defensa mexicana. Lo importante fue que México no se desanimó, al contrario, respondió con ocasiones claras. Roberto Alvarado estrelló un disparo en el poste y Luis Chávez hizo lo mismo con el rebote; después, la Hormiga González también estuvo a punto de anotar.
El problema estuvo en no poder concretar. México tuvo varias oportunidades para llegar al descanso con el empate y volvió a desperdiciar otra al comienzo del segundo tiempo. La falta de gol es un asunto que Márquez tendrá que resolver.
Afortunadamente, al minuto 62, apareció el protagonista del partido, Gil Mora, quien consiguió igualar el marcador, su primer gol con la Selección. Fue una jugada individual y estrenando el número 10. El gran reto de Rafa Márquez será trabajar en su crecimiento sin cargarle responsabilidades que no le corresponden.
Después del empate, entraron Álvaro Fidalgo, Obed Vargas, Orbelín Pineda, Mateo Chávez, Germán Berterame, Jéremy Márquez e Isaías Violante. México ganó energía y tuvo opciones para remontar, pero también siguió concediendo espacios. El 1-1 fue justo, ningún equipo logró mostrar clara superioridad.
Y aquí empieza la parte verdaderamente importante del debut de Márquez.
No se puede juzgar a Márquez por un juego de 90 minutos, que además fue un amistoso y con ausencias importantes, pero sí pueden verse algunas tendencias. La primera es que el nuevo director técnico quiere un equipo agresivo, que presione, que recupere rápido el balón y que no deje de atacar. El propio entrenador declaró después del partido que está satisfecho, pero no conforme.
La segunda tendencia es apostar por los jóvenes, formar una nueva generación. Gil Mora fue el nombre más evidente, pero también está confiando en Obed Vargas y Mateo Chávez. Si Márquez consigue la sinergia de los debutantes con los futbolistas experimentados, tendrá una base muy interesante para los próximos años.
La tercera tendencia es la más complicada, construir una identidad propia. Márquez tendrá que lograr que México juegue de forma clara y que sepa qué hacer, aún cuando el rival sea de jerarquía.
Rafa cuenta con herramientas a su favor, como su experiencia como futbolista del Barcelona, su conocimiento de la Selección y su trabajo previo como auxiliar de Javier Aguirre. Pero dirigir y ser el principal responsable de la Selección Nacional es algo muy complicado. Tendrá que demostrar que tiene el carácter, el liderazgo y los conocimientos para guiar al equipo hacia el éxito y responder cuando lleguen las derrotas, las lesiones y la presión de los grandes torneos.
El proyecto hacia el próximo Mundial está empezando; sin embargo, tiene algo a su favor y es tiempo. Márquez podrá utilizar los próximos años para probar futbolistas, corregir jugadas y construir una generación.
Otro reto será generar competencia dentro del equipo. La llegada de nuevos jugadores jóvenes puede cambiar la dinámica de la Selección y obligar a los futbolistas con más experiencia a elevar su nivel y trabajar más duro. Márquez tendrá que encontrar la mezcla correcta para formar el plantel base.
El sábado Colombia obligó a México a mostrar carácter y este respondió. La aparición de Morita añadió un toque de ilusión que no se esperaba. Ahora hay que repetirlo.
Si Márquez desarrolla una estructura que no dependa de un talento individual, si consigue integrar a los jóvenes y explotar la mejor versión de los futbolistas experimentados, su proyecto puede dar buenos resultados. Si, en cambio, el equipo se queda en la intensidad sin ideas y depende de las individualidades para resolver los partidos, México volverá a llegar a un Mundial sin encontrar el camino.
Por cierto, señoras y señores, el sábado tuvimos la oportunidad de ver uno de los mejores partidos que se han jugado en los últimos años en Europa. En Wembley, la catedral del fútbol, España contra Inglaterra. La campeona del mundo contra el tercer lugar. Verdaderos monstruos en la cancha: Bellingham, Kane, Yamal, Oyarzabal, Baena, Rodri, Pedri. Goles espectaculares, fútbol de lujo. No cualquiera gana en Wembley.
