Piloto de carrera: SCJN

El nuevo año arrancó con un importante acontecimiento político, que fue la designación de Luis María Aguilar Morales como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La designación del presidente de la SCJN es una decisión de la mayor relevancia tanto ...

El nuevo año arrancó con un importante acontecimiento político, que fue la designación de Luis María Aguilar Morales como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La designación del presidente de la SCJN es una decisión de la mayor relevancia tanto para el Poder Judicial de la Federación, como para la vida institucional del país. Pues al ministro presidente no sólo le corresponde la función de presidir el máximo tribunal del país, sino también la de estar al frente del Consejo de la Judicatura Federal. Este órgano es responsable de velar por el correcto manejo administrativo de este poder público y por la integridad en el comportamiento de sus funcionarios, jueces y magistrados, que son cerca de 30 mil servidores públicos.

El hoy ministro presidente es un hombre con más de 45 años de servicio en el Poder Judicial de la Federación. En su currícula resalta el mérito profesional y la perseverancia en una profesión que exige cualidades como la vocación, experiencia y un estricto apego a la ley. La trayectoria de Luis María Aguilar dentro de la judicatura, abarca desde el primer peldaño de secretario de juzgado “A”, pasa por juez de Distrito, magistrado de Circuito (en diversas ocasiones), oficial mayor, hasta llegar a ser consejero de la Judicatura Federal y finalmente ministro de la SCJN.

Por lo anterior, quien afirmó recientemente cosas como que “ganó el papeleo” o “ganó el formalismo y la burocracia judicial” (Denise Dresser, Reforma, 5/01/2015), se equivoca y no tiene la menor idea de las necesidades que hoy exige el funcionamiento del PJF.

Después de 29 rondas en las que se presentó un empate a la votación secreta entre los ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea y el hoy presidente de la Corte, finalmente uno de los ministros tuvo que modificar su voto para que se diera el desempate. No cabe duda que Zaldívar ha demostrado tener enormes cualidades como jurista y como ministro, pero es claro que ganaron la trayectoria y los méritos de Aguilar Morales.

De ahí que se vuelva absurdo y revela desconocimiento cuando la columnista citada hace afirmaciones como “ganó el candidato de carrera sobre el que no lo era”. Les preguntaría: ¿si usted se subiera mañana a un avión y le preguntan quién prefiere que tripule la aeronave?, ¿el piloto con más de 45 años de carrera o quien lleva cuatro años siendo un buen piloto?

Me parece que la respuesta es obvia y aplica al caso concreto, pues para poder dirigir al PJF con ánimo de transformarlo de cara a las muchas necesidades de la sociedad en este tema, no sólo se requieren amplios conocimientos legales sino también institucionales (la aeronave), además de conocer a la clase judicial que lo integra (la tripulación).

El reto que hoy tiene el ministro Aguilar Morales es enorme y consiste, principalmente, en hacer todos los esfuerzos institucionales para acercar la justicia con la sociedad. Es decir, que el ciudadano (de todos los estratos sociales) realmente perciba una cercanía con el sistema de justicia, que ésta sea pronta y expedita y con una alta calidad técnica y argumentativa que permita despejar cualquier duda sobre su sentido y valor.

También exige entender con claridad que el espíritu de la administración y aplicación de la justicia hoy sólo puede ser a través de la aplicación integral de los derechos humanos. Motivo por el cual se hace necesario intensificar la depuración de jueces, magistrados y demás funcionarios que siguen repitiendo los vicios que le han generado un amplio desprestigio al gremio y a la institución. En consecuencia, se vuelve indispensable apostar por la formación e incorporación de nuevos cuadros de juristas que estén preparados a ejercer una nueva forma de razonar el derecho y, por supuesto, a asumir los valores intrínsecos de la profesión judicial.

Quién mejor para lograr estos propósitos que el perfil de un profesional de la justicia que conoce a la perfección la escalinata de funcionarios judiciales y que, además, goza de un auténtico aprecio, liderazgo y reconocimiento al interior; lo cual lo convierte en el piloto idóneo de la aeronave que le corresponde tripular.

                *Abogado y extitular de la Fepade

                jl_var@yahoo.com

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