Cinismo es...

...es esa cultura del agandaye de la mayoría de nuestra clase política...

Cinismo significa la desvergüenza o descaro en el mentir. Eso es justo lo que hemos presenciado en los últimos días en distintos ámbitos de la vida nacional. Un país lleno de cínicos.

Cinismo es que la totalidad de senadores del PAN reciban 430 mil pesos provenientes del erario y no tengan la obligación de transparentar el destino del dinero y mucho menos que la mayoría de ellos no tengan la vergüenza de devolverlo; pero más bien, cinismo es que se trata de un esquema de corrupción institucionalizado del Poder Legislativo quien, por cierto, tiene el encargo constitucional de velar por la cuenta pública de los mexicanos.

Cinismo es esa cultura del agandaye propia de la inmensa mayoría de nuestra clase política, quienes exprimen hasta el último centavo proveniente de las arcas públicas para fines estrictamente personales. Por lo mismo, cinismo es el senador Ernesto Cordero teniendo que pagar con recursos públicos artículos como el champú para su calvicie o los chicles para disimular el mal aliento. Cinismo son todas esas comisiones al extranjero que se inventan legisladores, magistrados y toda clase de funcionarios públicos, con el único propósito de hacer turismo a costa del erario y que por lo general sólo nos deja en ridículo en el ámbito internacional.

Cinismo y tráfico de influencias es la postura de Juan Ignacio Zavala, cuando afirma que “de algo tiene que vivir” y entonces por eso le otorgan jugosos contratos  para “asesorar” a sus amigos y ex empleados de su cuñado, es decir, del ex presidente Felipe Calderón. También es cinismo cuando el mismo personaje revela que su amigo senador le consigue préstamos de 300 mil pesos provenientes de recursos públicos del Senado debido a que sus clientes le deben mucho dinero y no le pagan a tiempo. Cinismo es que desde la distancia Felipe Calderón se encargue de comandar una estrategia de sabotaje contra Gustavo Madero, sin importarle hundir al partido político que en el pasado dirigió y que lo llevó a la Presidencia de la República.

Cinismo es cuando, después de sendas grabaciones hechas públicas, el ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, declara que él no tiene cola que le pisen y que por lo mismo viene al país a demostrar su inocencia; pero también es cinismo cuando el gobierno del presidente Peña Nieto persigue con todo el peso de la ley a Granier y a Elba Esther Gordillo, pero al mismo tiempo soslaya que Humberto Moreira y Carlos Romero Deschamps sigan viviendo en calidad de sultanes sin acreditar el origen de su riqueza.

Cinismo es que el coordinador de los diputados del PAN en Baja California, Rubén Alanís, salga a negar categóricamente una conversación de contenido homosexual con un menor de edad y que al mismo tiempo renuncie al encargo para no afectar la campaña política de su partido; igualmente es cinismo que se difundan conversaciones privadas que se obtuvieron de manera ilegal y que benefician directamente al PRI en la recta final de la contienda electoral y que no exista ninguna consecuencia legal.

Finalmente, cinismo es que más de una decena de jugadores de la Selección Mexicana de Futbol, a dos noches de su primer partido en la Copa Confederaciones, se les vea departiendo en un prostíbulo de Río de Janeiro con el personal médico y técnico que tiene la obligación de cuidarlos, pero aún más cinismo es que los responsables de la misma Selección Nacional manifiesten su molestia con los medios de comunicación por publicar esa noticia, sin importar los graves problemas que les pueden estar afectando a los futbolistas involucrados en el escándalo con sus familiares.

Desafortunadamente, cinismo también son las facilidades que otorgamos para que esas personas improvisadas, mezquinas y faltas de escrúpulos tengan posibilidad de representarnos en diversos ámbitos de la vida nacional. Cinismo es una sociedad que permite que subsista y se empodere esta clase de cínicos.

                *Abogado y ex titular de la Fepade

                jl_var@yahoo.com

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