Consulado shopping
El anuncio reciente del nombramiento de Marisela Morales Ibáñez como cónsul de México en Milán es un asunto de vergüenza pública. No sólo porque la ex procuradora General de la República no reúne los más mínimos conocimientos y cualidades que se requieren para ...
El anuncio reciente del nombramiento de Marisela Morales Ibáñez como cónsul de México en Milán es un asunto de vergüenza pública. No sólo porque la ex procuradora General de la República no reúne los más mínimos conocimientos y cualidades que se requieren para las funciones consulares, sino porque con este nombramiento quedarán impunes indefinidamente las imputaciones que han surgido en su contra por el presunto abuso de poder que ejerció a través de actuaciones ilegales en la procuración de justicia.
Existe una larga lista de personas afectadas, que pasaron días, meses y años injustamente privadas de su libertad, a sabiendas por parte de la ex procuradora de que eran personas inocentes. No sólo cuando ocupó la titularidad de la PGR, sino previamente cuando estuvo en la entonces SIEDO (hoy SEIDO). Los casos más escandalosos son las detenciones arbitrarias y sin sustento que realizó directamente en la “operación limpieza”, cuando inculpó a su ex jefe, el entonces subprocurador Noé Ramírez Mandujano y a otros tres funcionarios que hoy los jueces han exonerado. De igual gravedad es el caso del general de división Tomás Ángeles Dauahare, y de otros tres militares de alto rango, quienes hoy están en libertad, pero fueron acusados por ella mediante testigos protegidos falsos; por último, el caso del Michoacanazo en el que la totalidad de presidentes municipales imputados por presuntos vínculos con la delincuencia organizada, también quedaron libres por falta de pruebas, entre otros casos.
Con el nombramiento de nuestra flamante cónsul en Milán, lo grave es que el gobierno del presidente Peña Nieto falta a su palabra y rehúye al compromiso anunciado de hacer valer el Estado de derecho y de aplicar la ley en condiciones de igualdad.
Mediante este nombramiento en el que admite de facto la impunidad, el gobierno manda el mensaje de que la procuración de justicia actual es un asunto de tin–marín–de-do-pingüe en el que se puede pactar, atendiendo a criterios políticos. Pues cómo explicar entonces la casuística con la que se ha actuado ante su enérgica —y muy aplaudible— actuación con el caso de la detención y procesamiento de Elba Esther Gordillo, frente a la laxitud e impunidad con la que se están tomando estos escándalos de procuración de justicia.
Las víctimas de estos abusos tendrán que hacer de la resignación su virtud, pues es claro que mientras dure la beca en Milán para la ex procuradora, el Ministerio Público Federal no iniciará ninguna indagación en su contra, pues cómo justificar en los circuitos internacionales que quien hoy es propuesta para representar a nuestro país en las funciones diplomáticas, ayer fue indiciada por delitos graves en contra de la administración y procuración de justicia.
Aunado a ello, el gobierno federal deja muy mal parado al actual procurador General de la República, quien con claridad y valentía anunció desde el inicio de su gestión que procedería a investigar la gestión de su antecesora por las irregularidades y el desmantelamiento de la dependencia que recibió.
Tanto para el gobierno anterior como para el actual, aquí aplica el dicho que dice que la culpa no es de Morales Ibáñez, sino de quien la hizo comadre. En ese sentido, tendremos que aceptar que mientras las víctimas de la justicia del sexenio anterior sanan sus heridas y rehacen la vida que les destruyó, ella será premiada para hacer desde Milán lo mismo que era sabido solía hacer durante el sexenio anterior en sus múltiples giras por Washington DC: ir de shopping a recorrer las boutiques más exclusivas de la ciudad, con los privilegios y condecoraciones que brinda el Estado mexicano.
*Abogado y ex titular de la FEPADE
