Los infortunios del bonapartismo trumpista

Si hay algo más que evidente en este momento de crisis múltiples que enfrenta Donald Trump y su Casa Blanca es que ya se le terminó al presidente estadunidense su capacidad de reinventarse

Por una UNAM sin violencia.

                Mi solidaridad con el rector Enrique Graue.

El rey por fin está desnudo o a punto de estarlo por completo. Y ya no tiene quién le provea de un nuevo ropaje. Como en la máxima marxista, Trump ya pasó de la tragedia a la farsa. Se está quedando solo y ha quedado expuesto como un “idiota”, en las palabras de John Kelly, su jefe de gabinete, y, se supone, su persona de más confianza. Además, está rodeado de traidores en su círculo cercano.

Traidores, que no obstante, defienden la razón de Estado y lo combaten en silencio. Son la resistencia dentro del grupo cercano trumpista que pretende salvar su proyecto del ámbito de invalidez política en que habita el Presidente. Cualquiera puede estar implicado. Del vicepresidente Pence para abajo. Todos los testimonios dan muestra del temible alcance del miedo a Trump.

Después del libro de Michael Wolff, Fuego y furia, sólo faltaba el que acaba de publicar el legendario periodista Bob Woodward, Miedo, (Fear, 2018). Woodward describe a una Casa Blanca dividida y, descrita por John Kelly, como un manicomio. Colaboradores cercanos que distraen la atención del Presidente para que no tome decisiones impulsivas o inoportunas, que además le retiran documentos de su escritorio, sumamente comprometedores para la integridad y seguridad nacional de EU y el mundo. Que temen sus impulsos demenciales y no quieren que atente contra la estabilidad del Estado del cual se han erigido en guardianes y mercenarios. Que le critican su comportamiento como niño de sexto grado (Mattis). La inmadurez e ineptitud de Trump han significado para opositores y aliados (distantes) un peligro y una amenaza a la funcionalidad del Estado. Todo esto es lo que describe Woodward en su libro.

Entre las varias historias que Woodward cuenta con base en testimonios directos de empleados de Trump, que quedaron en el anonimato, destaca el tema de Corea del Sur. Resulta que Trump quiso terminar con el Tratado de Libre Comercio con ese país (el Korus), lo cual hubiera roto el precario equilibrio que se mantiene con Corea del Norte. O como se lo dijo su secretario de Defensa, James Mattis, a quien se le rogó su intermediación: “señor presidente, Kim Jong Un representa la amenaza más inmediata a nuestra seguridad nacional. Necesitamos a Corea del Sur como aliado. Esto podría no tener que ver con el comercio, pero es central”, se asegura que le dijo su ministro. De acuerdo con el relato de Woodward, Gary Cohn, exasesor económico, y Rob Porter, secretario del staff, tuvieron que retirar de su escritorio el memorándum que ulteriormente firmaría Trump, notificando a las autoridades de Corea del Sur de la terminación del tratado. “Es no lo que hicimos por nuestro país … sino lo que salvamos (a Trump) de hacer”, afirmaría Cohn después de realizar la operación memorándum. Y como ésta, el libro está plagado de historias similares que evidencian el miedo que siente el grupo compacto de Trump, de que el Presidente cometa excesos que agravarían lo que ya se palpa como una crisis de Estado, como una crisis constitucional de dimensiones todavía impredecibles

A todo esto hay que agregar la decisión muy reciente de Paul Manafort de declararse culpable de los cargos que le imputan y colaborar con el fiscal especial, Robert Mueller, en su indagatoria sobre la complicidad del equipo de Trump con Rusia en el operativo de intervención en las elecciones de 2016 en EU. Manafort se agrega a la lista de testigos que han pactado con el fiscal, entre los cuales destacan Michael Flynn, exasesor de seguridad nacional, el exabogado trumpista Michael Cohen y otros. Este libro y las historias que contiene es la evidencia más reciente de la incapacidad de gobernar de un amateur y de lo perdido que está Trump en el medio de la tragicomedia que le ha montado al mundo entero.

Académico de la UNAM, miembro del SNI y miembro regular de la Academia Mexicana de Ciencias

Twitter: @JLValdesUgalde

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