Nuestras ideas y nuestros tiempos
Aún no he leído el plan de Marcelo Ebrard, pero me han dicho que lo debo leer. Si interpreto bien, ya cambió el discurso y la fotografía habla bien. Ya no se les dice rateros a los empresarios ni corruptos a los comunicadores. En Nueva York, los potentados leerán que México va a crecer. Quién sabe si mucho o regular, pero crecerá. En Washington, los poderosos leerán que México no es comunista...
He comentado que cierta tarde me encontraba platicando sobre política con uno de los más legendarios líderes latinoamericanos, entonces presidente de su nación. De repente, me tuteó y me soltó una pregunta directa pero complicada. “Pepe, ¿por qué se ha atorado la evolución política mexicana?”.
Hace una semana, en su muy difundido programa radiotelevisivo, Pascal Beltrán del Río me lo recordó con su muy interesante pregunta: “Pepe, ¿cuál ha sido la última visión de fondo que se ha dado en México?”. Mi respuesta es, sin duda alguna, el TLC, hoy T-MEC. En verdad, fue más importante que recuperar Texas.
Porque, para ello, hubo que reinventar muchos sistemas nacionales. Desde el campo, la participación estatal, la economía monopólica, la política monolítica, pasando por la imparcialidad electoral y las autonomías de control, hasta los derechos humanos y las relaciones eclesiásticas. Con todo eso mejoró México, tanto, que 30 años después los mexicanos de toda edad y de todo partido siguen siendo sus proclamadores y defensores.
Otro momento luminoso fue la visión educativa de Adolfo López Mateos, la cual comprendía desde el desayuno escolar en la primaria hasta el sistema museográfico. Todo ello, pasando por el aula prefabricada, el libro de texto gratuito, la educación superior y el fomento cultural. Baste decir que el IMSS presentaba teatro clásico todo el año y el INBAL hizo que los mexicanos y los extranjeros conocieran el ballet folklórico mexicano. Con eso, mejoró México.
Imposible ignorar la visión mexicana del desarrollo económico con atención social, que ocupó 60 o 70 años mexicanos continuos sin importar los apellidos, las tendencias o los partidos. Creciendo al 8% con inflación del 2% hizo que gobernantes de todo el mundo desarrollado o en desarrollo vinieran a aprender de nuestras recetas sobre el “milagro mexicano” para crecimiento con estabilidad. Con eso, mejoró México.
Aún no he leído el plan de Marcelo Ebrard, pero me han dicho que lo debo leer. Si interpreto bien, ya cambió el discurso y la fotografía habla bien. Ya no se les dice rateros a los empresarios ni corruptos a los comunicadores. En Nueva York, los potentados leerán que México va a crecer. Quién sabe si mucho o regular, pero crecerá. En Washington, los poderosos leerán que México no es comunista. Quién sabe qué sea, pero no es comunista.
En la política, los mensajes son más importantes que los números. Por eso, la carrera espacial hizo que, durante 20 años, John Kennedy convenciera a los estadunidenses de que ellos eran los más poderosos y de que ellos eran los mejores.
Regresando a México, sin duda, el mayor producto de ideología política creado por nosotros y exportado a todo el planeta fue la Reforma Liberal de hace 170 años. México fue el primero del mundo y lo han imitado cuatro de cada cinco países civilizados. Es cierto que nos costó tres guerras civiles que van de un primer disparo en 1857 a un último disparo en 1930.
Todo lo relacionado con el estado civil, el gobierno laico, la libertad de creencias, la libertad de culto, el fuero eclesiástico, la religión sin política, la política sin religión, el diezmo fiscal y la desamortización de bienes, son irreversibles. Con eso, mejoró México. No sólo es nuestro único producto de exportación, sino nuestra única ideología de unidad.
Muchos de los más politizados nos siguieron sin tener plena conciencia de que estaban emulando a una generación de pensadores mexicanos. Hoy no hay un solo político ni un solo partido que reniegue de las prerrogativas de la Reforma. Por eso, como un símbolo, hasta la principal avenida del país lleva su nombre y lo llevará siempre.
La política mexicana había sido una de las más ricas y complejas del planeta. Pero en algún momento se atoró y se convirtió en insulsa, insípida y, en mucho, impotente. No importa mucho quién lo hizo ni por cuál razón, pero habrá que desatorarla o muy pronto difundir nuestro aviso de que “se solicitan ideas”.
