Examinando al enemigo
Es bueno conocer y examinar al enemigo. Son cuatro los métodos para bien conocer al enemigo. Saber lo que es, saber lo que él cree que es, saber lo que él dice que es y saber lo que nosotros creemos que es. Con esto sabremos de él lo que quizá ni él sepa de sí mismo
En la contienda mexicana no está claro quiénes están compitiendo. En la boleta aparecerán Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. Pero no sabemos si ellas son las que realmente compiten. En ocasiones, yo pienso que no contienden personas sino visiones: la perspectiva de la continuidad versus la perspectiva del cambio.
Pero no sabemos la continuidad de qué y no sabemos el cambio hacia dónde. Hasta de las propias candidatas sabemos muy poco. Lo más notorio es que una hacía gelatinas y la otra hacía doctorados. Y no sabemos para qué nos sirven ambas cosas en la Presidencia de nuestro país. Así que nuestros indicadores nos dicen poco. Estamos volando sin radar, sin radio y sin visibilidad. Cuidémonos de que un día volemos sin piloto o, peor aún, que volemos sin avión. Si en seis meses proseguimos con esta neblina, podemos calcular tres escenarios.
Escenario “A”, que los electores se atengan a los nombres de la boleta y piensen que se enfrentan personas. Así las cosas, podríamos tener la mayor abstención de nuestros tiempos modernos. Entre las dos candidatas quizá llegarían a tan sólo 30 millones de votos (mdv), el 31% del padrón. Eso no es por falta de méritos, sino por desgano electivo. No es por falta de confianza, sino por falta de esperanza.
Escenario “B”, que los electores descubran que se trata de un enfrentamiento de posiciones. Es decir, que contienden el sistema versus el hartazgo, que valen como 25 o 30 mdv cada uno. Si se le agregan como 10 mdv del tercer hombre, nos daría como 60 o 70 mdv y sería la elección más concurrida de nuestra historia reciente, con casi un 72 por ciento.
Escenario “C”, que se dé una combinación del A/B, donde algunos hasta se lancen a promover el voto, mientras que otros ni se levanten para ir a votar. Eso nos daría como 50 mdv, impredeciblemente repartidos.
Lo que yo supongo es algo que diré más claramente. La elección 2024 no se jugará entre CS versus XG, sino entre AMLO versus AMLO. Los que quieren que se eternice versus los que quieren que se largue.
Al día de hoy, creo que sería una elección muy apretada, que se resolvería por una diferencia no mayor de un dígito. Pero faltan seis meses, que en una elección son como 60 años en la vida de un humano, tiempo en el que todo puede pasar. Es como querer adivinar el destino de una vida cuando apenas se está ingresando a la escuela primaria.
Es bueno conocer y examinar al enemigo. En 1930 contendieron por la presidencia mexicana Pascual Ortiz Rubio y José Vasconcelos. Pero ese derrotado inteligente nunca supo quién lo venció. Él creía que contendía contra Ortiz Rubio y que lo vencería por ser más iluminado. En realidad, quién lo venció fue Plutarco Elías Calles, quien, en ese entonces, era invencible.
Así, también, no fue Clement Attlee quien derrotó a Winston Churchill en 1945. Fueron los ingleses, quienes ya querían olvidarse de la guerra. Fuera de Inglaterra, Churchill representaba al héroe de la victoria. Pero dentro de Inglaterra representaba al tirano de la guerra. Votaron por la paz, no por la victoria.
Más cerca de nosotros, en el 2020, a Donald Trump no lo derrotó Joe Biden. Lo derrotó el propio Donald Trump. En el 2000, a Francisco Labastida no lo derrotó Vicente Fox. Lo derrotó Ernesto Zedillo. Solitos y sin metiches, Labastida hubiera destrozado a Fox. Y, en el 2006, a López Obrador no lo derrotó Felipe Calderón. Lo derrotó Vicente Fox.
Es bueno conocer y examinar al enemigo. Son cuatro los métodos para bien conocer al enemigo. Saber lo que es, saber lo que él cree que es, saber lo que él dice que es y saber lo que nosotros creemos que es. Con esto sabremos de él lo que quizá ni él sepa de sí mismo.
Xóchitl Gálvez realmente está compitiendo contra el sistema, que vale entre 25 y 30 mdv. Claudia Sheinbaum realmente está compitiendo contra el hartazgo, que también vale entre 25 y 30 mdv. Y es que medio México está convencido, engañado o fanatizado, y el otro medio México está humillado, decepcionado o encabronado.
