Dime con quién andas
En un siglo hemos tenido tres gabinetes de excelencia, con los presidentes Adolfo López Mateos, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Yo espero que éste sea otro de los excelentes. Para comenzar, estos nuevos funcionarios cumplen con todas las reglas que he expresado más arriba. Deseo fervientemente que nunca en el futuro me tenga que desdecir.
El gabinete es tan importante que su solo anuncio ha sido el discurso más importante de la futura presidenta Sheinbaum en los dos años más importantes de su vida política. ¡Caray!, cuántas importancias en tan sólo un párrafo.
La primera tanda tuvo muy buena recepción y muy generalizada. Con ello, la virtual Presidenta electa envió decenas de mensajes en uno solo. Llegaron hasta Palacio Nacional y a la Casa Blanca. Hasta los mercados financieros y los centros universitarios. Hasta los cuartos de análisis y los medios de comunicación. Fue un mensaje inteligente, intencionado, tanteador y en abonos. Hasta nos unió sin siquiera mencionar esa invitación.
Apenas empiezan las valoraciones de la segunda tanda. Es de calcular que también sea positiva en lo que concierne a la mayoría de las designaciones. A los gobernantes es muy difícil conocerlos por sus palabras. Pero el gabinete no tiene pierde ni oculta nada. Nos dice lo que no nos dicen los discursos políticos. Está cargado de significado y hasta de premonición, como los arcanos del tarot porque predicen el destino de un gobierno. Por eso, es bueno observar cada designación y cada relevo.
La sabiduría política ha dictado reglas para su designación. De esas que recomiendan y de esas que prohíben. Veamos algunas de las primeras. Que los elegidos siempre sientan que tienen dos jefes con quienes cumplir: la Presidenta y la ciudadanía. Que sean serios, respetados, reconocidos, sinceros, valientes, expertos, inteligentes. Que a los mexicanos nos inspiren orgullo, que a los extranjeros les inspiren respeto y que a la historia futura les inspiren admiración.
Ahora veamos algunas de las prohibitivas para las designaciones. Ningún socio, porque se provocan habladurías. Ningún pariente, porque se provocan repulsas. Ninguna novia, porque se provocan guasas. Ningún servil, porque se provocan ascos. Ninguna componenda, porque se provocan temores.
Me detengo en el tema de la seriedad, la cual es indispensable en todo político profesional y en toda política de gobierno. Que sean de-a-de-veras y no de-a-mentiras. Que su palabra tenga un valor de escritura notarial y no de papel de baño.
Lo diré muy claro con un solo ejemplo. En México, el crimen ha medrado porque es una organización seria, mientras que la seguridad ha fracasado porque no ha sido seria. En el lado de los gánsteres, el que no cumple se muere o desaparece. En el lado de los gobernantes, el que no cumple se burla o asciende.
Aclaro que no me gusta la dictadura ni la represión. Soy de la juventud del 68 y me gusta la libertad, la tolerancia y la paz. Pero, por ser de esa generación, me gusta la seriedad. Aprendí, muy bruscamente y muy dolorosamente, cómo los que perdieron se murieron, y cómo los que ganaron se destruyeron.
En un siglo hemos tenido tres gabinetes de excelencia, con los presidentes Adolfo López Mateos, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Yo espero que éste sea otro de los excelentes. Para comenzar, estos nuevos funcionarios cumplen con todas las reglas que he expresado más arriba. Deseo fervientemente que nunca en el futuro me tenga que desdecir.
Los funcionarios frente a los problemas pueden clasificarse en cuatro categorías. Nivel 1, los que pueden resolver todos los problemas, como Franklin Roosevelt. Nivel 2, los que pueden resolver no todos, pero algunos problemas, como John Kennedy. Nivel 3, los que por sí solitos generan los problemas, como Lyndon Johnson. Nivel 4, los que ellos mismos son el verdadero problema, como Donald Trump. En todo gabinete, sean bienvenidos los de nivel 1 y 2, así como sean malqueridos los de nivel 3 y 4.
Los cargos de gobierno tienen nombre y apellido. Dime con quién andas para decirte quién eres, solicitaba la sabia adivinanza de nuestros abuelos. Ya la futura Presidenta de México nos empezó a decir con quiénes anda y, por lo tanto, ya nos está permitiendo que sepamos quién es ella realmente.
