La inteligencia estadunidense descubrió una red de tráfico de armas que operaba desde Tanzania, manejada por la mafia búlgara, para proveer de armas de alto poder al Cártel Jalisco Nueva Generación. Les enviaban drones, minas y tenían preparados para su envío hasta sistemas antiaéreos. Es una prueba más de la internacionalización de los cárteles mexicanos y de su penetración en África, utilizada como puerta de entrada a Europa y como un mercado muy importante para la venta, sobre todo, de metanfetaminas y cocaína.
No es una excepción, la presencia de los cárteles mexicanos en África y en Europa es cada día más intensa. Esta misma semana, mientras se descubría ese operativo en Tanzania, se incautaba en Madrid un envío de casi 700 kilos de metanfetaminas enviadas desde México por vía aérea.
Según informes de la inteligencia estadunidense, el Cártel de Sinaloa tiene presencia en al menos 22 países africanos, mientras que el CJNG opera en 16. Esa presencia en África tampoco es nueva, comenzó hace más de 25 años, cuando el Cártel de Sinaloa estableció nodos logísticos en Nigeria, Ghana, Mali y Senegal para mover cocaína hacia Europa, aprovechando la cercanía geográfica de África Occidental con Brasil y Venezuela. Una década después, por lo menos otras nueve organizaciones latinoamericanas operaban en el continente africano, según la investigadora Vanda Felbab-Brown, de Brookings.
Los cárteles mexicanos mantienen una presencia mínima en el terreno (con pocos individuos clave), y delegan las operaciones a organizaciones locales y evitando conflictos directos. Las reuniones de coordinación con socios africanos ocurren fuera del continente, incluyendo a Europa, según Brookings.
Las rutas principales de introducción de drogas varían: para la cocaína, suelen enviarla desde el Cono Sur latinoamericano, transita por África Occidental (Guinea-Bissau, Mali, Mauritania) y llega a Europa vía Marruecos hacia España, Francia e Italia. Para el tráfico de precursores químicos, el Cártel de Sinaloa se anticipó en forma notable al contrabando de precursores de metanfetaminas y fentanilo desde China a México, usando el comercio chino-africano como cobertura.
Ya para 2024 los cárteles no sólo usaban África como zona de tránsito, sino como centro de manufactura y operación. En Sudáfrica, la policía desmanteló tres laboratorios industriales de metanfetaminas en el último año y medio, incautando más de 151 millones de dólares en cristal y arrestando a ocho ciudadanos mexicanos, según Africa Defense Forum. En Kenia se descubrió un laboratorio de drogas sintéticas perteneciente al CJNG, además de una red de tráfico de armas que conecta Kenia, Tanzania y Uganda, de las que la red descubierta esta semana en Tanzania formaría parte. En Nigeria, según las autoridades locales, varios laboratorios industriales de metanfetaminas, establecidos desde 2016, fueron desarrollados en colaboración con cárteles mexicanos.
Según las autoridades de los distintos países africanos, la operación se realiza con socios locales. En Guinea-Bissau, el Cártel de Sinaloa estableció alianzas con generales como José Américo Bubo Na Tchuto y Batista Tagme Na Wai para facilitar el ingreso de cocaína al puerto de Bissau. Un colaborador clave, Braima Seidi Ba (con doble nacionalidad, de Guinea-Bissau y Portugal), fue sorpresivamente absuelto en 2022, demostrando la profundidad de las redes de corrupción establecidas.
El año pasado, el teniente general John Brennan (subcomandante de Africom, el comando del ejército estadunidense que opera sobre Africa) declaró que existe un “problema emergente con los cárteles de la droga mexicanos” en Sudáfrica y la costa de África Occidental. El narcotráfico, dijo, se entrelaza con grupos yihadistas como el ISIS en el Sahel, JNIM y franquicias del ISIS en Mozambique y Sudáfrica, creando una economía criminal híbrida donde las drogas financian armas y los grupos armados protegen rutas.
Mientras tanto, en Europa, los cárteles mexicanos se asocian no tanto para enviar drogas, sino para trasmitir los conocimientos técnicos para producir metanfetaminas en suelo europeo. Según la BBC, los “cocineros” mexicanos dominan una técnica para reciclar residuos químicos que las organizaciones europeas desconocían, lo que permite mayor rendimiento y un producto más potente. Según la Agencia de Drogas de la Unión Europea (EUDA) se observa un incremento en el “modo mexicano” de operación del que las organizaciones criminales europeas buscan aprovechar la experiencia logística de los cárteles de Sinaloa y CJNG.
Los cárteles mexicanos han establecido vínculos con la Mocro Mafia (de origen marroquí) para distribución en Francia, España, Holanda y Bélgica. También colaboran con la camorra napolitana en Italia para envíos ocultos en maquinaria industrial, y trabajan con empresarios españoles que proporcionan fincas en Bilbao y Valencia para almacenamiento. La presencia de los grupos mexicanos ha pasado del eje inicial de los Países Bajos-Bélgica hacia Europa Central, particularmente en Polonia, donde se encontró la mayoría de los laboratorios recientes.
La posible fragmentación del CJNG y la que ha sufrido el Cártel de Sinaloa podría reconfigurar las alianzas criminales tanto en América como en sus operaciones en África y Europa, acelerando su diversificación en Europa y Africa, como estrategia de supervivencia, según especialistas de la BBC. Romper las redes del crimen organizado va mucho más allá de la captura de líderes y requiere un esfuerzo que trasciende, también, a México. Por eso y por muchas otras razones, la relación en este ámbito con EU es clave.
