Este fin de semana en algo que fue mucho más que simbólico, sicarios de El Mayito Flaco, Ismael Zambada Sicairos, que ha asumido el control de la organización de su padre, El Mayo Zambada, tirotearon la que fuera la casa de Rubén Rocha en Culiacán, a los gritos de traidor y vivas a su jefe, y lo exhibieron con un video.
El hecho confirma dos cosas, primero, que Los Mayitos, con su amplia estructura de aliados, pareciera que se están imponiendo en la lucha contra Los Chapitos, quizás en forma definitiva; y segundo, que, para Los Mayitos, y como lo ha afirmado su padre, El Mayo, Rocha Moya y toda su estructura de gobierno trabajó para los hijos de El Chapo Guzman y fueron cómplices en la extracción de Zambada a Estados Unidos.
Al mismo tiempo, la defensa de El Mayo Zambada solicitó y obtuvo que se aplazara la sentencia en la Corte de Nueva York hasta el 13 de junio. El argumento, aceptado por el juez, es que la violencia e inestabilidad que vive Sinaloa no le permiten recopilar información necesaria. Recordemos que, según la Fiscalía de NYC, El Mayo ya está colaborando con las autoridades.
Al mismo tiempo y confirmando lo dicho en el texto de acusación contra Rocha, Enrique Inzunza y Enrique Díaz, se insiste en Estados Unidos que el control de la relación con Los Chapitos la tenían los dos Enriques, el primero el control y la relación política, y el otro el económico. Hace unos días, Carlos Loret de Mola publicó que eran ellos los que mantenían la relación, además, con los hijos de Rocha, los de Américo Villareal y los hijos del expresidente López Obrador. Eso llevó a recordar numerosas obras otorgadas en el estado a empresas cercanas a ambos, entre ellas las de Amílcar Olán.
Pero también se recordó otra cosa. En la noche del 31 de agosto al primero de septiembre de 2023, cuando aún no se rompía el Cártel de Sinaloa, aunque ya había diferencias internas entre El Mayo y Los Chapitos, se realizó en Culiacán una magna fiesta en el salón Casona Centenario, con decoración de lujo, vestidos de etiqueta, temática Charleston y show circense, acompañados de grandes músicos y un selecto menú.
Estaban celebrando los 15 años, aunque en realidad tenía ya 17, pero el festejo había sido aplazado por la pandemia, de Natalia Adams, la hija de Carolyn Adams, la esposa de José Ramón López Beltrán. Natalia fue adoptada por José Ramón desde hace años, desde que comenzó la relación con Carolyn, y a todos los efectos es el padre de la joven. La fiesta sorprendió en Culiacán por lo fastuosa y porque no era de ninguna de las familias tradicionales de la ciudad (ahí todo se conocen) y fue divulgada por el periódico Noroeste desde el 1 de septiembre y, para el día 3, ya estaba claro que era la fiesta de la hija de José Ramón, la información estaba en todos lados, incluyendo las principales revistas de sociales.
Hay que recordar que apenas un año antes había estallado el escándalo de la casa en Houston de la empresa Baker Hughes, contratista de Pemex y con muy estrechas relaciones con Carolyn y José Ramón. Ambos negaron que hubiera conflicto de interés, pero el mismo parecía evidente.
López Obrador lo explicó diciendo que José Ramón se había casado con una mujer rica (Carolyn, que había trabajado como intermediaria de empresas petroleras con Pemex durante el sexenio de Andrés Manuel), lo cual no estaba documentado de forma alguna. En esos días López Obrador decretó que su movimiento no se movería “con austeridad republicana”, sino que pasaba “a una fase mayor: la pobreza franciscana”.
Pues la fiesta no tuvo nada de pobreza franciscana y tampoco se ha sabido nunca quién la pagó. Carolyn se limitó a decir que no se habían utilizado recursos públicos, pero no explicó nada más. Con el aumento del escándalo se dijo que el padre biológico de Natalia era un empresario de Culiacán, donde vivía su familia y que por eso se hizo la fiesta en Sinaloa y que él había pagado. Lo que sucede es que nadie ha ubicado hasta el día de hoy al padre biológico ni se ha aclarado quién pagó esa fiesta, cuyas imágenes y videos aún están en redes, pero sobre todo con una enorme cobertura en la revista Quién de ese septiembre.
Lo cierto es que nunca se supo realmente por qué se hizo la fiesta en Culiacán, si José Ramón o Carolyn tenían lazos allí, quién la pagó, quién es el padre biológico y la familia de la jovencita, porque en Culiacán y en Sinaloa no los conocen. Asumiendo la historia completa de las relaciones de poder entre los funcionarios locales, los hijos de ambos gobernadores y los del entonces mandatario podemos tener una imagen real y completa de quién debe haber pagado aquella fiesta. Todos los involucrados gozan de absoluta impunidad. Y los principales ni siquiera se sabe dónde están.
Mientras tanto, en otra acción de enorme presión hacia el gobierno federal, se anunció que se revisará la actividad de los 53 consulados de México en la Unión Americana, con el probable cierre de algunos, una medida que se utiliza siempre como una forma de castigo diplomático. Al mismo tiempo, el presidente Trump anunció medidas terrestres contra los cárteles que, dice, controlan “todo México”. Y anunció medidas unilaterales dentro de nuestro país. El fiscal general, Todd Blanche, al mismo tiempo, ratificó lo dicho por Trump y anunció que habrá más órdenes de aprehensión contra políticos y funcionarios mexicanos. Sigan protegiendo a Rocha y asociados.
