La rebelión que empodera a Trump
Es una mala señal en los momentos en que la presente administración enfrenta una escalada arancelaria y, posiblemente, militar, frente al presidente Donald Trump, a quien nadie puede acusar de que su estrategia de amenazas no funciona
La rebelión de Morena en el Senado para retrasar de 2027 a 2030 la entrada en vigor de lo que parecía una reforma bandera para terminar el nepotismo en la sucesión de cargos de elección popular envía una fuerte señal de que quien manda en el Congreso no es el titular del Ejecutivo, como en el pasado, y que no tiene un ascendiente sobre el partido
Es una mala señal en los momentos en que la presente administración enfrenta una escalada arancelaria y, posiblemente, militar, frente al presidente Donald Trump, a quien nadie puede acusar de que su estrategia de amenazas no funciona.
Tan funcionan las advertencias de imposición de aranceles, que el gobierno mexicano ha cedido en cosas que aún no se han hecho públicas, así como en la entrega de varias cabezas de grupos criminales y, en breve, de políticos cercanos a la administración de la que nadie habla, que pareciera ser un hueco en la historia, y que es la de López Obrador.
Y, sin embargo, la crisis que vive México se debe, remarcadamente, a la facilitación de esa administración de Morena para el procesamiento y trasiego de sustancias ilícitas a Estados Unidos, así como de alianzas con dirigentes de Morena, como lo demostró el asesinato de políticos de ese partido durante las pasadas elecciones.
La narrativa construida y desplegada para desmantelar la autonomía del Poder Judicial a lo largo del sexenio inexistente —sólo se habla del periodo neoliberal— se basó, en parte, en las supuestas redes de nepotismo cuando, desde años antes, se produjeron reformas internas que evitaban los nombramientos cruzados y triangulados.
Para sorpresa del lector, esta administración envió una reforma para terminar con el nepotismo en el gobierno de Morena y en los cargos como senadores y diputados, donde las familias se heredan desde gubernaturas y pasando por otras posiciones de elección popular, a partir de las elecciones 2027, pero quedó claro que las lealtades están en otro lado y no en quien ejerce el Ejecutivo, demostrando que el nepotismo es el lubricante del partido y las posiciones en el gobierno. ¿De qué lado quedó el nepotismo?
El 5 de febrero, el día de lo que un día fue una Constitución, el gobierno en turno envió una reforma al Congreso con el objetivo de prohibir que familiares directos de funcionarios salientes puedan postularse para el mismo cargo en el siguiente periodo electoral. La intención era que esta medida entrara en vigor para las elecciones intermedias de 2027.
Sin embargo, Morena se valió de la supermayoría que benefició al Partido Verde, fiel a López Obrador, para resistirse a la reforma y posponer su entrada en vigor hasta 2030, con el argumento de la adaptación.
De acuerdo con la crónica de la periodista de esta casa editorial, Leticia Robles, la resistencia verde operó en favor de la senadora Ruth González, esposa del gobernador de San Luis Potosí, que podría postularse al puesto; al clan de los Monreal, así como a Félix Salgado Macedonio, quien le envió un saludo a la jefa del Ejecutivo en X: “Hay Toro”.
La rebelión de Morena debilita al Ejecutivo y refrenda que las lealtades no están caminando según lo que algunos morenistas comentaron para estas líneas: si esto fue un desafío, la oposición a la reelección va a ser un golpe de Estado de curules y escaños.
México no está entendiendo que no se enfrenta a un gobierno republicano más en Estados Unidos, sino uno con tendencias autocráticas y con una potencia global de polarización.
Ese gobierno usa las mismas estrategias que el lopezobradorismo usó, con lo que comprueba la tesis de que los extremos se tocan.
La diferencia es que las largas evidencias que Donald Trump tiene de la complacencia del anterior sexenio con el crimen pueden ser usadas para bombardear a México, discursivamente, y ver palidecer su economía.
