El México invisible

En una entrega anterior ofrecíamos concluir dos de los ensayos más interesantes de la periodista estadunidense Anne Applebaum, quien es la autora del concepto del “Método Maduro”, y que ha estudiado por largo tiempo las autocracias de Europa del Este y de América Latina.

Existe un México invisible, del que nadie se hace cargo, del que nadie habla. Es el país que no es tema en las mañaneras para no afectar la popularidad de quien protestó gobernarlo bajo el mandato de la Constitución. Quien se atreve a traerlo a ese espacio, es denostado.

La intención es que los mexicanos no relacionen a ese México con el Presidente que lo gobierna. ¿Por qué? Porque es el país de la impunidad, de las masacres del narcotráfico, de las mujeres asesinadas y violentadas, de los derechos humanos violados, de los desaparecidos, de la devastación de la planta productiva.

Es, en conjunto, el escenario donde habita una corriente disfrazada de izquierda que sacó a los militares a la calle, traicionando la historia de ésta. Es el viejo PRI, remozado, pero aún más ideologizado, del que nadie, tampoco, se quiere hacer responsable.

En una entrega anterior ofrecíamos concluir dos de los ensayos más interesantes de la periodista estadunidense Anne Applebaum, quien es la autora del concepto del “Método Maduro”, y que ha estudiado por largo tiempo las autocracias de Europa del Este y de América Latina.

Cito una de las reflexiones de su libro El ocaso de la democracia. “Dado que todos los autoritarismos dividen, polarizan y separan a las personas en bandos enfrentados, combatirlos requiere nuevas coaliciones”.

Plantea que antiguos conceptos como el liberalismo han sido malinterpretados y pueden resignificarse como “el juntos podemos luchar contra las mentiras y los mentirosos; juntos —añade— podemos repensar cómo debería ser la democracia en la era digital”.

¿Por qué es importante la verdad?, como dice Applebaum, porque una democracia no puede sostenerse en la opacidad que degenera en la limitación de derechos y la corrupción. Los mexicanos, incluso aquellos que votaron por el lopezobradorismo, tienen derecho a la verdad.

Toma sentido el discurso de Mauricio Merino, exconsejero del entonces IFE y presidente de la Red por la Rendición de Cuentas, cuando advierte que no es verdad lo que ha dicho el presidente López Obrador en contra del CIDE con respecto a haber callado ante los casos de corrupción del pasado.

“Hay que decirlo, porque, como parte de la defensa de la democracia, debemos enderezar la verdad y no tolerar de los poderes públicos, de ningún poder público, sea el que sea, incluso el más alto, como es el caso, la mentira y la calumnia”.

El titular del Ejecutivo no quiere gobernar con la Constitución, le incomoda, y por eso busca hacerlo por medio de decretos, sin pasar por el Congreso. No quiere negociar, quiere imponer, quiere ejercer el poder y dirigir el destino de más de 120 millones de mujeres y hombres sin usar los mecanismos democráticos. Hungría, con Viktor Orbán, vivió tal disrupción por esa ruta, que terminó en las peores perversiones del poder.

Gastar millones de pesos para un acto de vanidad como lo es la revocación de mandato —cuando no hay marchas en las calles pidiendo que se vaya—, sólo puede indicarnos que algo ya no está bien, cuando ese dinero pudiera usarse para detener la muerte, sí, de niños y mujeres con cáncer. Porque de eso que se acusa es de lo que se peca.

Cuauhtémoc Cárdenas, un hombre que supo transitar a la izquierda, lanzó una alerta que el propio Joe Biden debe tomársela en serio, que un Estado fuerte enfrente amenazas para recuperar partes del territorio que controla la delincuencia.

Cuatro señales para tomar en cuenta. Tras la visita a EU se revive el Quédate en México; se regresan las visas a la DEA y se detiene la reforma eléctrica. Kamala Harris involucra a empresas como Nespresso, Microsoft, Mastercard y PepsiCo a invertir en Centroamérica y detonar el desarrollo, aquí se les sataniza y persigue, cuando podrían crear una sinergia similar.

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