Enfrentar la pandemia y, además, la falta de agua

El día de ayer, la Comisión Nacional del Agua Conagua y el Sistema de Aguas de la Ciudad de México Sacmex anunciaron que habrá recortes en el suministro de agua en la capital del país y en el Estado de México, lo cual, según las estimaciones, afectará a un total de ...

El día de ayer, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) anunciaron que habrá recortes en el suministro de agua en la capital del país y en el Estado de México, lo cual, según las estimaciones, afectará a un total de 280 mil capitalinos y a dos millones de mexiquenses, algo sumamente preocupante considerando que la escasez de este recurso representa, desde hace muchos años, un problema que no ha encontrado solución y que ahora, ante la necesidad de extremar medidas de higiene en el contexto de la pandemia, puede generar graves daños y descontento en la ciudadanía.

La reducción en el abasto es consecuencia, principalmente, del bajo almacenamiento en las presas del Sistema Cutzamala, que en este momento se encuentran sólo al 50 por ciento de su capacidad, y serán los habitantes de 12 alcaldías y 13 municipios mexiquenses los más afectados por la disminución del suministro.

Por una parte, la Conagua dijo que la reducción se dará a partir del 16 de mayo y hasta el último día de este año, sin embargo, el Sistema de Aguas de la capital del país señaló que los días 25 y 26 de marzo habrá disminución en el suministro en 13 alcaldías por mantenimiento en una de las tomas del sistema Cutzamala.

El problema de abasto de agua no es nuevo, sin embargo, sí resulta más preocupante considerando que, de acuerdo con algunos especialistas, la pandemia aumentó la demanda de agua potable entre 20 y 50 por ciento. En ese sentido, ¿cómo enfrentaremos los capitalinos una emergencia sanitaria que demanda protocolos de higiene más estrictos sin siquiera poder tener asegurado un buen suministro de un recurso tan fundamental como lo es el agua? Y hay que ser honestos, el problema de falta de acceso al agua potable es, además, una clara muestra de la desigualdad social y del uso político que se le ha dado a este problema en las delegaciones (ahora alcaldías) de la capital del país. Recordemos, por ejemplo, que en Iztapalapa la situación de falta de agua es legendaria.

También está Tláhuac, donde las denuncias de los habitantes en torno al condicionamiento del suministro de agua por parte de algunos actores políticos se ha hecho presente ahora y en pasados periodos electorales.

Es lamentable que, teniendo que lidiar con la grave situación social y económica que ha generado la pandemia por covid-19, las personas tengan que enfrentar el abuso y la arrogancia de quienes, movidos por intereses personales y/o políticos, les condicionan lo que, por derecho, les corresponde, porque el acceso al agua es un derecho de todas y todos.

No podemos negar que hay cuestiones que sobrepasan la situación y no está en manos del gobierno ni de las autoridades en la materia poder resolver, pues la escasez del agua es un problema a nivel mundial que ha empeorado por cuestiones que van desde la contaminación y las sequías, cuya presencia es cada vez más fuerte debido al cambio climático, hasta el aumento de la demanda debido al crecimiento de la población y sus hábitos, pero, sobre todo, por el uso desconsiderado del recurso, tanto en la vida cotidiana como en la industria.

Pero tampoco se debe pasar de largo otros factores como la presencia de acaparadores que condicionan la distribución del agua potable, sin considerar el gran daño que pueden generar a otros; en eso, las autoridades sí pueden y deben interferir, pues es lamentable que a las personas, principalmente quienes viven en las demarcaciones con mayor falta de este recurso, les siga cayendo un problema encima de otro.

Temas: