También se debe reconocer lo bueno
Las metas siempre se deben reconocer aun cuando sean parte de nuestras obligaciones.
Cuando era niño recuerdo que mi papá —a quien respeto, admiro y, además, hoy es mi mejor amigo—, me decía que tenía varias obligaciones que cumplir como sacar buenas calificaciones en la escuela. Siempre me llamaba la atención cuando no lo hacía y rara vez me felicitó por sacar un 10.
¿Por qué se debe señalar siempre lo malo y nunca reconocer lo bueno? Pienso en esto ahora que ya soy padre de familia y definitivamente ésta es una de las pocas cosas en las que no estoy de acuerdo con él, pues los logros y las metas cumplidas siempre se deben reconocer aun cuando sean parte de las obligaciones que tenemos impuestas. Sólo de esta manera los seres humanos podemos elevar nuestro autoestima y sentirnos reconfortados para seguir adelante y mejorar en lo que hacemos.
Esto viene a colación, porque también ahora me doy cuenta del poco reconocimiento con el que cuentan nuestras instituciones —principalmente las fuerzas armadas—, contrario a lo que pasa en otros países, donde permanentemente son sujetos de admiración y respeto.
Y como una muestra de ello tenemos lo que sucedió después de que elementos de la Secretaría de Marina —en un operativo conjunto con la Defensa Nacional, la Policía Federal, el Cisen y la PGR— capturaron la semana pasada al peligroso narcotraficante conocido como El Chapo Guzmán. En esta ocasión hubo quienes dijeron que no había por qué reconocer tan importante logro del gobierno federal, pues se trataba de una obligación con la que debe cumplir.
Creo que los que piensan así se equivocan. Tan es así que, incluso, las felicitaciones por tan importante suceso han llegado de otros países. Lo que se ve no se juzga y la destacada labor de las fuerzas armadas mexicanas, así como de todo el gabinete de seguridad en nuestro país, cuyos elementos a diario se esfuerzan y arriesgan su vida para que todos vivamos en paz no sólo debe reconocerse, sino también condecorarse.
En el caso de la reaprehensión de El Chapo, además, estamos hablando de un logro que se celebra en todo el mundo. No olvidemos que este narcotraficante inundaba con drogas a varios continentes, afectando a millones de personas en su salud, en sus escuelas, en sus trabajos, en sus familias. Y cuando alguien hace algo para evitar la propagación de éste y otros males para la sociedad, por supuesto es digno de reconocerse y felicitarse, sin importar si está cumpliendo con su deber.
Todos, sin excepción, debemos hacer hasta lo imposible para fortalecer a nuestras instituciones —principalmente a aquellas que nos brindan seguridad—, para que la gente vuelva a creer y sentirse orgulloso de ellas, y demeritando sus buenos resultados no lo lograremos jamás. Siempre debemos reconocer lo bueno y no sólo señalar lo malo, sin importar cuando ocurra, de donde venga o quien lo haga.
